Lidera Nomatribe y desarrolla una marca personal enfocada en el crecimiento a través del desafío.
Por Milagros Sánchez Pinell
A Vero, como todos llaman a Verónica Angulo, la vida le tomó sentido en el cambio constante, entre países, culturas y decisiones que con el tiempo dieron forma a un proyecto que hoy conecta personas a través del trabajo remoto y la exploración.
Nació en Barranquilla, Colombia, y creció en Panamá desde los tres años, en un hogar donde sus padres mantuvieron vivas sus raíces colombianas, mientras el país que la vio crecer le abrió oportunidades y sentido de pertenencia.
“Si bien la gente me dice que soy panameña, mis papás conservaron mucho esa parte colombiana en mi hogar. Mi mamá se llevaba hasta los traperos de Barranquilla para mantener nuestras raíces. A Panamá la amo y también me siento panameña”, dice.
Su mirada comenzó a ampliarse desde el colegio internacional Balboa Academy y dio un giro al mudarse a España para cursar la universidad, una etapa que le mostró una forma de vida con mayor libertad y cercanía entre culturas, visión que luego se expandió con una experiencia académica en Hong Kong.
Se graduó en Administración de Empresas y Relaciones Internacionales en medio de la pandemia de COVID-19 y, al regresar a Panamá, se encontró con un contraste frente a esa libertad que ya había experimentado.
“Sentí un poco el sofoco de una vida muy lineal. Mi alma ya había experimentado tanta libertad, tantas opciones y formas de vivir, que regresar a Panamá me hizo sentir que todo se reducía a una sola manera, aunque en mi cabeza sabía que había muchas más”, explica.
Decidió trasladarse a Colombia para trabajar en una empresa que le permitió hacerlo de forma remota, iniciando un estilo de vida distinto. México marcó ese comienzo, mientras sostenía un trabajo en ventas que, como relata, le llenaba el bolsillo, pero dejaba el alma vacía.
Ese proceso la acercó al mundo de la hospitalidad y a espacios diseñados para trabajadores remotos, donde entendió el potencial de construir experiencias más significativas, una inclinación que, como menciona, ha estado presente en ella desde siempre.
“Siempre he tenido un alma de servicio. Me gusta dar, hacer sentir bien al otro y ser parte de algo desde ahí”, afirma.
Fue en ese camino cuando empezó a liderar grupos en programas internacionales vinculados a experiencias para trabajadores remotos, primero en Panamá y luego en Argentina, momento en el que comenzó a cuestionar el modelo e identificar oportunidades de mejora.
Nomatribe, una nueva forma de vivir Latinoamérica
Relata que fue en ese contexto cuando, junto a su socia Yomara Yupanqui, decidió crear Nomatribe en 2024, una comunidad que busca redefinir la forma en la que se viven estas dinámicas en la región.
“Nos dimos cuenta de que podíamos hacerlo mejor. Habíamos estado dentro y eso te permite ver qué funciona y viceversa. Queríamos crear algo donde la gente realmente viviera el país, donde las actividades ya estuvieran pensadas y nunca fueran improvisadas”, menciona.
Perú fue el primer destino, validando una propuesta concebida más como comunidad que como una agencia tradicional, reuniendo a trabajadores remotos para vivir, trabajar y conectar mientras continúan con su vida profesional, con un enfoque que prioriza la experiencia, la conexión y la exploración por encima de dinámicas más tradicionales del turismo.
Con el tiempo, explica, la propuesta se expandió a distintos países, consolidando una red de líderes locales y dando paso a una escuela interna que forma a quienes hoy lideran cada experiencia.
“Estamos en México, Panamá, Guatemala, Brasil, Colombia y Perú, y seguimos creciendo. La idea es trabajar con líderes locales que quieran crear estas experiencias y mostrar su país desde su propia mirada”, señala.
Dentro de esa estructura, Vero lidera estrategia, operaciones y ventas, mientras su socia dirige mercadeo, diseño y áreas legales y financieras.
“Encontrar una buena socia ha sido de los mayores regalos. Es un proyecto que requiere mucha energía, y tener a alguien que te complemente lo hace más fuerte”, afirma.
El crecimiento del proyecto también ha implicado retos personales, especialmente al convertir una pasión en un modelo sostenible.
“Cuando encuentras algo que te gusta mucho, es fácil hacer las cosas por amor al arte. De hecho, hice un par de proyectos de forma voluntaria, pero aunque te llene, llega un punto en el que tienes que separar un pasatiempo de un negocio”, dice.
A ese proceso se suma la necesidad de equilibrar la emoción con la sostenibilidad, en un camino que le ha exigido paciencia y autoconocimiento.
“Emprender te confronta contigo mismo. Hay cosas que solo se maduran con el tiempo y uno tiene que aprender en qué presionar y en qué confiar”, explica.
Parte de ese crecimiento también se refleja en la comunidad que ha construido, reuniendo a personas de distintos países y contextos.
“Cuando hay respeto, apertura y curiosidad, pasan cosas increíbles. Siempre hay algo que aprender del otro”, menciona.
Ese recorrido también la llevó a una visión más estructurada de lo que implica construir un proyecto a largo plazo.
“El proyecto me ha dado muchísimo. He crecido como persona y como empresaria. Pasé de una emprendedora frustrada a una empresaria alineada. Ahora pienso en números y en sostenibilidad”, reconoce.
También se refleja en su energía, una cualidad que conecta de forma natural con quienes participan en sus experiencias, marcada por una personalidad expresiva, cercana y una constante inclinación a retarse a sí misma.
Esto se extiende a su vida personal mediante desafíos físicos como correr largas distancias, subir montañas y asumir experiencias que la llevan a explorar sus propios límites.
“La gente se conecta mucho con mi energía. Me gusta retarme, hacer cosas difíciles e invitar a otros a hacerlo. Hay algo muy poderoso en ver cómo alguien logra algo que pensaba que era incapaz de hacer”, afirma.
A partir de esa misma inquietud, dio paso a su marca personal, Vero Angulo, desde donde, a través de su cuenta de Instagram, comparte su proceso y motiva a otros a salir de su zona de confort, invitándolos a atreverse, retarse y hacer cosas por primera vez.
Hoy ambas dimensiones conviven en un proceso de integración, con propuestas distintas pero conectadas, que le permiten llegar a diferentes tipos de personas, desde quienes buscan combinar trabajo y viaje hasta quienes quieren retarse, explorar y vivir experiencias más enfocadas en el crecimiento personal.
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