Cofundó Legal Badger, un startup que busca revolucionar la manera en que se gestionan y protegen las marcas utilizando inteligencia artificial.
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Por Milagros Sánchez Pinell
Claudia Cervantes es una joven ecuatoriana de 27 años que se ha posicionado como una de las figuras emergentes más destacadas en el campo de la propiedad intelectual y la tecnología legal en América Latina.
Además de cofundadora, es CEO de LegalBadger, un software que automatiza el registro y la vigilancia de marcas con inteligencia artificial. Actualmente, tienen presencia en Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Chile, Argentina y Estados Unidos.
“Tenemos la versión para los abogados, en la cual ellos pueden buscar, gestionar y vigilar sus portafolios de marca con inteligencia artificial, reduciendo días de trabajo a solo un par de minutos”, explica.
También, están desarrollando una solución para emprendedores y pymes, dónde las personas pueden escoger si quieren registrar sus marcas por medio del portal de Legal Badger con inteligencia artificial o ser atendidos por un abogado (persona real) digitalmente.
“De esta forma, facilitamos el acceso a la protección de marcas para emprendedores y pymes a un precio asequible y ayudamos a los abogados a incrementar sus ventas”, destaca.
Claudia estudió Derecho en la Universidad Ecotec en la ciudad de Guayaquil, Ecuador y se encuentra cursando su proceso de titulación. Cuenta con más de cuatro años de experiencia trabajando en la rama de propiedad intelectual.
Formación y primeros pasos
Claudia Cervantes creció en una familia de seis integrantes. Sus padres, dos hermanos y su fiel compañero canino, Tango. Fue una niña precoz que a los dos años y medio aprendió a leer con audio cuentos de Disney.
Su pasión por la lectura y el aprendizaje la llevaron a interesarse por el Derecho, tanto que, cuando era pequeña y le preguntaban qué quería ser de grande respondía sin titubear, una abogada.
“Siempre me consideré una justiciera en busca de la verdad. Ver a mujeres juezas en películas haciendo sonar el mazo me prendía los ojos en estrellas. Pero, también me encantaban las marcas, desde ver cómo hacían los procesos de creación hasta toda la experiencia que te pueden brindar en productos o servicios”, comenta.
Cuando empezó la universidad solo pensaba, «ojalá encuentre una rama que me llene el corazón de felicidad para que nunca me cueste ir al trabajo». Y la encontró en propiedad intelectual.
La joven emprendedora relató que, a los 18 años, comenzó a trabajar para financiar sus estudios. Le tocó desde vender zapatos hasta “piqueos” (aperitivos o bocadillos) en sus tiempos libres. Luego, recibió la oportunidad de trabajar como recepcionista en Panal Coworking, el coworking número uno en Ecuador.
Rápidamente ascendió hasta la Dirección de Ventas y posteriormente a la Dirección completa de la empresa. Esta experiencia le enseñó mucho sobre el manejo completo de una empresa, servicio al cliente y ventas B2B. Sin embargo, debía cumplir con el requisito de pasantías legales para graduarse. Para ello tuvo que renunciar a Panal Coworking.
“Tomé una pasantía en una firma de abogados, en el área de propiedad intelectual. Aprendí muchísimo y descubrí el retraso gigante que hay en la industria legal. Todo el mundo se pregunta ¿por qué los abogados son tan caros?», porque hacen demasiado trabajo manual, carecen de procesos automatizados y desconocen cómo utilizar tecnología para optimizar su trabajo. Se quedaron 300 años en el pasado”, explica.
Cuando finalizó la pasantía, Claudia entró a trabajar a Sabroso, un startup donde ocupó el cargo de “Head of Sales”, fundada por Martín Romero, quien actualmente es su socio inversionista.
“Fue la primera persona que creyó en mí. Recuerdo que me dijo, tú puedes automatizar todo el trabajo manual de los abogados con tecnología y facilitar el acceso a servicios legales en propiedad intelectual», dice.
Reconoce que ese voto de confianza le permitió empezar a creer en ella y en que de verdad podía transformar la industria legal.
Nace LegalBadger
Para contextualizar un poco de cómo nació LegalBadger, Claudia relató que cuando trabajaba como asistente legal en la firma de abogados notó varios problemas en el manejo de la propiedad intelectual. Los problemas iban desde la lentitud en la búsqueda de antecedentes de marcas, la vigilancia manual de marcas, hasta la gestión administrativa ineficiente.
Estas observaciones fueron la chispa que encendió la idea de LegalBadger, pero también cuando el CEO de Sabroso le dio un consejo crucial: automatizar esos procesos utilizando inteligencia artificial.
Al proyecto se unieron Javier Pérez y Jairo Vera. El trabajo se dividió de la siguiente manera: Javier como Head de AI, encargado de todo el desarrollo de inteligencia artificial, Jairo como el CTO encargado de construir toda la plataforma y Claudia como CEO.
“Mis cofundadores han sido las personas que han construido LegalBadger como producto. Son brillantes ingenieros especializados. Es un honor poder trabajar con ellos. Desarrollamos el MVP en seis meses, hice nuestro primer post en Instagram y conseguí mi primer cliente ese mismo día”, señala.
En resumen, así nació LegalBadger, un software que automatiza el registro y vigilancia de marcas con inteligencia artificial.

Un rol multifacético con sus retos
Claudia, quien se distingue por ser una persona dedicada, soñadora y comprometida con su trabajo, tiene un rol multifacético que va desde la gestión de producto y ventas hasta el servicio al cliente y la recaudación de fondos.
Considera que su mejor aporte a la empresa es su conocimiento legal en materia de propiedad intelectual y su dedicación constante para sacarla adelante.
“Me gusta mucho hablar e interactuar con nuestros usuarios. Los 100 primeros clientes son los más importantes en esta etapa, ya que queremos llegar a Product Market Fit, por eso nos gusta estar en contacto directo con ellos. Además, me encargo del fundraising y de la administración de la compañía”, explica.
El compromiso de Claudia y su equipo va más allá de la creación de un software eficiente. También están comprometidos con la educación de la comunidad sobre la importancia de la protección de marcas y la digitalización de la industria legal.
A nivel personal, nuestra roaring 20 educa como creadora de contenido en Tik Tok e Instagram.
Por otro lado, el camino del emprendimiento ha sido difícil para Claudia. Uno de los mayores retos es la recaudación de fondos.
“Al ser una LegalTech y pioneros en esta industria como startup, es difícil que se abran muchas puertas inmediatamente. Pero, si la puerta está cerrada, busca una ventana. Hay un mercado de US$10 billones ahí afuera esperando, y tenemos toda la intención de captarlo”, enfatiza.
Su determinación y la visión clara que tiene para LegalBadger la han mantenido en pie y avanzando.
“Fundar esta empresa me ha permitido combinar el ser abogada e inventora. Además, de la comodidad en la vestimenta, y que me la paso en zapatos converse todos los días, estoy digitalizando mi industria, ayudando a mis colegas abogados y facilitando la protección de marcas a emprendedores y pymes”, puntualiza.
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