Una mirada al liderazgo joven que impulsa la evolución de una de las cadenas más emblemáticas del retail en República Dominicana.
Por Milagros Sánchez Pinell
Antes de asumir la Dirección General de KB Stores, la cadena dominicana que su familia ha construido durante tres décadas, María Alejandra Sureda creció acompañando a sus padres en viajes de trabajo que la acercaron al corazón de la empresa.
A los 15 años realizó su primer viaje a China para visitar suplidores de mercancía y entender el negocio desde dentro, una experiencia que amplió su contacto con la operación familiar y que la integró aún más al mundo que había conocido desde pequeña.
“Mi trayectoria profesional siempre ha estado ligada a KB. Desde pequeños, tanto mi hermano como yo hemos estado expuestos al negocio y desde entonces comencé a involucrarme cada vez más hasta integrarme formalmente al equipo” explica con orgullo.
María Alejandra, conocida por muchos como Mariale, realizó sus estudios universitarios en la Roger Williams University en Estados Unidos, donde se graduó en Administración de Empresas con concentración en mandarín. Más tarde realizó un máster en Customer Experience & Innovation en Madrid, España.
Durante esa etapa vivió seis meses en Shanghái como parte de un programa de intercambio, donde continuó estudiando el idioma y trabajó en una compañía de eventos de moda.
En su vida personal se describe como una mujer muy cercana a su familia y comparte que correr se ha convertido en su manera de liberar estrés y organizar ideas.
La historia detrás de una marca
La historia de KB Stores nació del deseo de sus padres de independizarse y hacer algo distinto, dándole vida a lo que hoy es la empresa familiar.
“Todo comenzó en una propiedad de mi abuela paterna que adaptaron como su primer punto de venta. Ese pequeño espacio fue el inicio de una historia llena de esfuerzo, visión y constancia” relata.
Treinta años después, KB Stores suma más de 40 tiendas a nivel nacional y tres marcas, un crecimiento orgánico impulsado por el trabajo arduo y por la increíble lealtad de sus clientes.
Con el tiempo, la empresa se ha consolidado como una cadena de moda y accesorios para mujeres y también una propuesta masculina a través de KB Men.
Hoy en día, desde la Dirección General, nuestra roaring 20 prefiere verse como parte de un trabajo colectivo donde cada persona desempeña un rol fundamental.
“KB funciona gracias al trabajo de mi familia y de un equipo increíble que sostiene la operación día a día. Yo simplemente aporto desde mi espacio, tratando de sumar dónde más puedo” dice con firmeza.
Sus responsabilidades actuales se enfocan en la compra de todos los productos dirigidos a la categoría femenina, mientras que su hermano Bernardo lidera KB Men.
Admite que haber crecido dentro del negocio le ha permitido entender muchas áreas y valorar el esfuerzo que implica cada una de ellas.
“Para mí es importante reconocer que nada se hace solo porque es una operación grande, con muchas piezas y muchos talentos trabajando juntos. Con un buen equipo, todo se vuelve posible «, detalla.
Transformaciones con sello joven
Cabe destacar que la joven empresaria ha impulsado una serie de transformaciones que acompañan el crecimiento de la empresa y fortalecen su relación con los distintos públicos que visitan sus tiendas.
Uno de los hitos más significativos, explica, fue el relanzamiento de la marca y la actualización de su identidad, un proceso que buscó conectar con nuevas generaciones que adquirían su propio poder de compra.
Este relanzamiento incluyó la revitalización de sus redes sociales, la diversificación de sus marcas y una curaduría más precisa por zona y punto de venta.
A esta etapa se sumó el lanzamiento de sus canales digitales, especialmente la página web, que permitió mantener activa la operación durante la pandemia del COVID-19 y llegar a clientes en distintas partes del mundo.
Asimismo, impulsó la digitalización de procesos operativos y lideró el proyecto de franquicias, que ya suma más de 70 solicitudes dentro y fuera del país.
En este contexto, ante un sector retail que cambia con rapidez y exige nuevas formas de conexión con quienes visitan sus tiendas, la joven líder concentra su enfoque en la escucha activa del cliente como eje de su estrategia.
“El mercado cambia rápido y hoy las personas tienen acceso inmediato a productos de cualquier parte del mundo. Por eso, para nosotros ha sido crucial fortalecer la marca, crear una experiencia con la que el cliente se identifique y hacerlo sentir valorado desde el primer momento” explica.
Habilidades que impulsan su liderazgo
A lo largo de su recorrido dentro de la empresa, reconoce las cualidades que la acompañan en cada etapa y que fortalecen su forma de liderar.
“Puedo decir que mi curiosidad, mi persistencia y mis ganas de siempre hacer más han sido claves en mi crecimiento” expresa.
Las enseñanzas de sus padres también continúan marcando su manera de dirigir, ya que creció viendo su esfuerzo, su dedicación y la importancia que siempre dieron al cliente.
“Mis padres siempre nos decían que, si fuera fácil, todo el mundo lo haría. Esa frase se ha quedado conmigo, especialmente en los momentos complicados”, comparte.
Para ella, la confianza del público es el motor de la empresa y una responsabilidad que acompaña cada decisión.
“Para nosotros, la relación con nuestros clientes es esencial. Muchas personas crecieron visitando KB con sus madres, tías o abuelas, y nuestras tiendas siguen siendo un lugar que les trae recuerdos felices. Ese vínculo nos inspira a seguir cuidándolo cada día” expresa.
En su recorrido profesional, uno de los momentos que más exigió estrategia y capacidad de adaptación fue la pandemia de COVID-19.
“Los tiempos de cierre se convirtieron en momentos de reflexión y estrategia: ¿cómo íbamos a generar ventas cuando todo volviera, aunque fuera a medias?” se cuestionaba.
De ese escenario nació la página web, una herramienta que permitió activar las ventas digitales y sostener gastos en un periodo marcado por la incertidumbre.
En su día a día, dice que lo que más disfruta es ver cómo una idea —ya sea un producto, un proyecto o una mejora interna— se convierte en realidad y llega a las manos del cliente o fortalece algún proceso dentro de la empresa.
“Poder formar parte de cambios importantes y liderar algunos de ellos es algo que me motiva muchísimo y que me hace sentir que mi trabajo tiene un impacto real”, subraya.
El sueño que la mueve, tanto a nivel familiar como profesional, es seguir los pasos de sus padres y, junto con su hermano, llevar a KB a convertirse en una marca internacional.
Finalmente, abraza un equilibrio que cambia día a día y encuentra armonía al ofrecer lo mejor de sí según lo demande cada rol.
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