• 26 enero, 2026

Marea, el lenguaje creativo de Ana Irene Jacir

Marea, el lenguaje creativo de Ana Irene Jacir

Más que una marca de pareos personalizados, es un espacio de crecimiento constante para su creadora.

Por Milagros Sánchez Pinell

La marea apareció primero como una imagen interior, un movimiento repetido que acompañó a Ana Irene Jacir en momentos de ansiedad y que, con el tiempo, se integró a su manera de pensar y crear.

Esa referencia constante fue dando forma a una idea que dejó de ser solo mental y empezó a convertirse en un proyecto construido desde una experiencia personal y trasladado al diseño.

El nombre de Marea surge de ese vínculo con el mar y de la necesidad de transformar una sensación en algo tangible, un producto pensado para acompañar a otras personas y adaptarse a distintos momentos y lugares.

“Después de un accidente en mi casa, empecé a sufrir de ansiedad con ataques severos y una manera de afrontar este problema era imaginándome en un lugar que siempre me ha traído paz y felicidad, el mar”, explica al relatar el punto de partida emocional de la marca.

A partir de ahí, el concepto comenzó a tomar forma más allá de lo personal y se tradujo en el desarrollo de pareos como formato central del proyecto, una elección que le permitió explorar el diseño desde la flexibilidad y la transformación.

“Así entendí la moda como una forma de expresión personal, y de ahí nacieron los pareos”, añade.

La joven recuerda el inicio de su marca como una etapa intensa y apasionada, en la que el proyecto avanzó con rapidez por la emoción de crear algo propio, aunque también estuvo marcada por pausas necesarias para encontrar una identidad que realmente la representara.

Desde el inicio señala que tuvo claro lo que quería expresar con la marca, incluso antes de definir el producto. A partir de ese punto comenzó un proceso enfocado en el nombre, el logo, los empaques y los detalles que darían coherencia al proyecto.

“Emprender tan joven estuvo muy relacionado con cómo me hacía sentir el proceso; en momentos de ansiedad, pensar en mi marca se volvió mi espacio de calma y crear y trabajar en Marea me daba paz. Me dio el valor de creer en mí y animarme a dar el paso, incluso sin tener todas las respuestas desde el inicio”, expresa.

Su decisión de trabajar con pareos personalizados respondió a la búsqueda de una prenda abierta y adaptable, capaz de transformarse según el uso, el cuerpo y el momento.

“Marea expresa libertad, autenticidad y cercanía. Me permite crear piezas únicas, donde cada persona puede elegir, estilizar y sentirse representada. Como marca, es mi manera de decir que cada historia, cada cuerpo y cada estilo merecen algo pensado especialmente para ellos”, explica al referirse al sentido de la personalización.

El proceso detrás de los diseños

Como creadora de sus productos, nuestra roaring 20 detalla que trabaja sin bocetos previos ni ideas cerradas, permitiendo que cada diseño surja a partir de pruebas, ajustes y del movimiento del material, hasta encontrar una forma que funcione en términos de uso, comodidad y adaptación al cuerpo.

Cada temporada, la marca define tres diseños base, un proceso que puede tomar entre tres y cuatro meses, período en el que se realizan pruebas constantes y se afinan detalles hasta cerrar cada modelo, con atención a la selección de telas cómodas y respirables, así como a colores, texturas y estampados.

A través de piezas pensadas para transformarse y adaptarse, Marea busca transmitir sensaciones de calma, libertad y confort, permitiendo que cada persona haga suya la prenda y la integre a su propio estilo.

Por otro lado, emprender implicó enfrentar retos importantes, entre ellos el desarrollo de los modelos iniciales, que llevó a posponer una sesión de fotos por retrasos en la entrega de las piezas mientras se afinaban los diseños.

Otro reto clave que señala fue la construcción de la identidad visual de la marca, especialmente la definición de colores e imagen, un trabajo que tomó tiempo hasta lograr equilibrio entre lo personal y lo que debía funcionar como marca.

“Al inicio pensaba que las cosas saldrían bien a la primera o a la segunda prueba, y el proceso me enseñó la importancia de pausar, regresar al inicio y aprender a hacer las cosas con calma, incluso si tomara más tiempo”, admite.

En cuanto a la comercialización, explica que se basa en una relación cercana con quienes eligen la marca.

Para conectar con su comunidad utiliza principalmente Instagram y TikTok, donde comparte el proceso creativo, las distintas formas de usar los pareos y el detrás de escena del proyecto.

En cambio, WhatsApp funciona como un canal clave para la atención personalizada, permitiéndole acompañar a cada cliente en su elección y mantener una comunicación directa.

Emprendedora desde muy pequeña

Desde temprana edad, Ana Irene estuvo vinculada al emprendimiento y a la creación. Creció en una familia trabajadora, donde el esfuerzo, la constancia y el amor por lo que se hace formaron parte de su entorno cotidiano.

Según relata, su interés por emprender comenzó a los ocho años, cuando vendía limones de la finca familiar, y continuó con distintas iniciativas escolares, desde la venta de comida hasta la creación de su propia tienda de slimes, Magic Slimes.

Más adelante, durante la pandemia de COVID-19, dedicó tiempo a trabajar con telas haciendo mascarillas, proceso que despertó su interés por el diseño y la calidad del producto.

Actualmente, asegura que el equilibrio entre su vida personal, sus estudios, donde destaca por sus buenas notas y el crecimiento de Marea se dan de forma natural, convirtiendo el proyecto en un espacio que la acompaña tanto en lo creativo como en su desarrollo personal y académico.

En ese recorrido, la inspiración y los referentes cercanos han tenido un peso importante, señalando a su familia como una inspiración continua.

De manera especial menciona a su mamá, Ruth Lacayo, por su cercanía y consejos fundamentales en cada etapa de su vida, y a su papá, Edgar Jacir, quien le ha enseñado sobre telas, calidad, producto, liderazgo y cómo manejar un equipo.

A esa lista suma a su madrina, Myriam Lacayo, una figura clave en el inicio de Marea, quien la acompañó en el proceso de branding, confió en sus ideas y la ayudó a darles forma, además de conectarla con la persona que hoy materializa los diseños de la marca.

“Cada uno, desde su lugar, ha marcado profundamente mi forma de crear y de crecer con Marea”, afirma.

Su visión a futuro apunta a un crecimiento gradual y consciente del proyecto, con la intención de fortalecer el equipo y llevar la marca a un espacio físico donde la experiencia pueda vivirse de forma más cercana.

“Uno de mis mayores sueños es que Marea pueda tener un impacto real y que, con el tiempo, la marca pueda ayudar a mujeres que atraviesan momentos difíciles y encuentren en ella un apoyo, una fuente de calma o incluso una oportunidad”, dice para cerrar con una mirada inspiradora.

Etiquetas: el lenguaje creativo de Ana Irene Jacir / joven / Marea / Moda / Nicaragua / Roaring 20 / Ropa

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