Más de una década después, ha demostrado que la visión estratégica y la constancia son capaces de transformar una idea en una empresa referente.
Por Milagros Sánchez Pinell
Luis Alfredo Sánchez Holguin, ingeniero industrial y fundador de Makro Grocers, es el motor y la mente visionaria detrás de una de las empresas de distribución de bienes de consumo masivo más relevantes de la región del Caribe.
Con sede en Miami y operaciones comerciales distribuidas en toda la región caribeña, la empresa se ha consolidado como el principal socio estratégico comercial en el desarrollo y distribución de marcas de las compañías multinacionales más importantes del mundo.
“Hoy podemos decir que somos una extensión del departamento de exportación y el principal socio estratégico de muchas grandes multinacionales. Además de encargarnos de la distribución, también estamos a cargo de la construcción, desarrollo y posicionamiento de sus marcas en todo el Caribe”, explica.
Desde sus inicios, la compañía apostó por un enfoque integral, ofreciendo servicios que abarcan desde la distribución hasta el desarrollo de marca, ejecución en el punto de venta, logística y estrategia comercial, brindando siempre la excelencia detrás de toda su labor.
El empresario asegura que su compañía se distingue por agregar valor y construir relaciones a largo plazo y por garantizar que cada marca alcance su máximo potencial en un mercado tan fragmentado y desafiante como el caribeño.
La ruta de Makro
La historia de Makro comenzó hace más de una década, cuando su fundador identificó una oportunidad clara en la región caribeña. En ese momento, muchas multinacionales necesitaban una plataforma sólida que les permitiera distribuir y posicionar sus marcas de forma eficiente y consistente en mercados con geografías complejas, poblaciones pequeñas y múltiples barreras logísticas.
Con esa visión, relata que decidió emprender y construir desde cero una empresa que hoy representa a las principales multinacionales del mundo con marcas líderes en sus categorías tales como Kimberly-Clark, Post Holdings, Reynolds Company, Reckitt, Mead Johnson, United Biscuits-Pladis, Alicorp y Del Monte, entre otras.
La trayectoria profesional de Sánchez Holguin, antes de fundar Makro, estuvo marcada por años de experiencia en empresas multinacionales de consumo masivo.
Destaca que desde muy joven tuvo la oportunidad de integrarse a este entorno corporativo, lo que le permitió adquirir una visión estratégica del negocio, desarrollar habilidades comerciales y forjar una mentalidad orientada al crecimiento.
Sin embargo, su experiencia más significativa la vivió en Colgate-Palmolive, donde comenzó su carrera en el área comercial. Allí estuvo a cargo de cuentas clave y pudo comprender de cerca el funcionamiento de una operación estructurada, con altos estándares y enfoque en el desarrollo de marca.
Esa etapa, que él considera una verdadera escuela, le dio las herramientas y la claridad necesarias para, años después, dar el salto al emprendimiento y construir una empresa con estándares multinacionales y adaptada a la realidad del mercado caribeño.
Todo ese bagaje fue fundamental para darle a Makro un perfil profesional desde su fundación, con estructuras sólidas, procesos eficientes y una comunicación efectiva con sus socios.
Hoy en día, lo que comenzó como un pequeño equipo de tres personas y una operación limitada a unas pocas marcas se convirtió en una estructura regional avanzada, con más de 35 colaboradores distribuidos en la región caribeña.
Paralelamente, Makro ha evolucionado también en términos tecnológicos, contando con una plataforma de gestión de primer nivel y operaciones logísticas modernas que le permiten garantizar cobertura total en cada mercado del Caribe de la manera más eficiente.
“Desde el día uno hubo claramente una visión y una perspectiva correcta de cómo se tenían que establecer los principales puntos o los pilares clave para poder tener una estructura exitosa en los próximos años”, señala.
Liderar con el ejemplo
Como CEO de Makro, Sánchez Holguin asume una labor centrada en el liderazgo estratégico, la organización y el desarrollo del equipo humano. Para él, dirigir una empresa implica tomar decisiones, muchas veces difíciles pero necesarias, así como guiar el proceso de evolución de la organización.
Por tanto, trabaja activamente en la construcción de un equipo sólido y comprometido, convencido de que el sentido de pertenencia es clave para el éxito colectivo.
Su enfoque como líder se basa en brindar estructura, herramientas e información que permitan a cada miembro crecer y evolucionar junto con la empresa.
“Finalmente, ellos son la base para que Makro sea una empresa exitosa. En ese sentido, uno acompaña y guía ese proceso de crecimiento que viven todos los miembros de la organización. Así es como podemos evolucionar como empresa y seguir desarrollándonos al siguiente nivel”, dice.
Su estilo de liderazgo se caracteriza por el ejemplo. Cree que las acciones diarias, la coherencia en las decisiones y la comunicación constante con su equipo son fundamentales para marcar el rumbo.
De igual forma, le gusta promover una actitud ambiciosa y determinada, fomentando en su equipo el deseo de crecer, aprender y superarse. Más que imponer, busca inspirar y acompañar a través de una dirección clara y una visión compartida.
En su día a día, procura transmitir una visión integral de la vida. Considera que el éxito profesional debe ir de la mano con la felicidad personal y que ese equilibrio es esencial para lograr una verdadera calidad de vida.
Por ello, impulsa una cultura en la que las personas puedan desarrollarse en un ambiente positivo, valorando el balance entre lo laboral y lo personal. Esta filosofía, además de fortalecer al equipo, también sostiene una cultura organizacional basada en el bienestar.
Sumado a ello, el empresario es fiel creyente en el trabajo colaborativo. Le gusta promover una cultura en la que el conocimiento y la experiencia se construyen colectivamente, y fomenta un entorno donde todos pueden aportar ideas, sin jerarquías rígidas.
“En Makro, nadie es dueño absoluto de la verdad. El verdadero valor diferencial radica en el trabajo en equipo y en la capacidad de evolucionar juntos hacia nuevos niveles de desarrollo”, afirma.
Incluso, el nombre de la empresa refleja esa visión expansiva: “Makro”. Desde el inicio, su fundador imaginó un portafolio amplio, profesional y estructurado.
En ese sentido, la compañía avanza en su expansión hacia Centroamérica y Sudamérica, sin dejar de consolidar su liderazgo en el Caribe.
Más allá del negocio
Orgulloso de sus raíces peruanas, Luis Alfredo Sánchez Holguin lleva su identidad a cada rincón donde ha trabajado. Aunque lleva muchos años viviendo fuera de Perú, mantiene una fuerte conexión con su país y se considera un peruano que hace patria desde el extranjero.
Por otro lado, la familia ha sido un pilar esencial en su historia, especialmente su esposa Alexandra, quien es su principal apoyo desde el inicio de este camino emprendedor y con quien cumple 20 años de casados y comparte la crianza y el amor por sus hijos Luana, Emma y Emmanuel.
“Soy una persona bastante familiar. Para mí la familia siempre está en un lugar bastante privilegiado y trato de tener un balance en mi tiempo. He podido formar con mi esposa una familia que todos los días nos trae alegría y felicidad”, admite el empresario, quien además se declara fanático del fútbol.
“Espero poder celebrar con Perú en más mundiales de fútbol” se apresura a añadir.
Se define como un guerrero, convencido de que los grandes logros exigen perseverancia, resiliencia y la capacidad constante de adaptarse.
Aunque enfrenta desafíos desde los primeros años como empresario, siempre mira las oportunidades donde hay obstáculos. Actuar con integridad, transparencia y mantener la esencia humana ha sido su brújula en cada decisión.
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