Sus diseños buscan ser frescos, veraniegos, juveniles y con un estilo de vida que conecta con la naturaleza.
Por Milagros Sánchez Pinell
Antonella Granados Mora impulsa Blu by Anto, una marca de moda creada a partir de prendas denim reutilizadas que refleja una conciencia sostenible.
Nacida en Tola, Rivas, Nicaragua, la joven emprendedora desarrolló desde temprana edad una sensibilidad hacia el cuidado del medio ambiente, fortalecida por los valores transmitidos en su familia.
“Estoy conectada con mi familia, mis valores y el entorno en el que crecí”, expresa.
El acompañamiento constante de su madre, a quien reconoce como su apoyo incondicional y la influencia de su padre, dedicado a proyectos con enfoque sostenible, marcaron una forma clara de entender la relación entre creatividad y responsabilidad.
Sus hermanos mayores, vinculados a proyectos de desarrollo y energía renovable, también han influido en su forma de ver el mundo y de proyectarse.
“Crecí rodeada de adultos que me inspiraron, me guiaron y me motivaron a pensar en grande. Al ser la menor soy la consentida de la familia y ese ambiente de apoyo y confianza ha sido fundamental para perseguir mis sueños”, expresa.
Hoy, con 17 años recién cumplidos, cursa undécimo grado en Saint Dominic School y combina sus estudios con el desarrollo de su emprendimiento.
Se describe como una persona creativa, soñadora y determinada. Le atraen el arte, la moda, la psicología y el marketing, áreas que incluso considera como posibles caminos de estudio universitario.
Es soprano y se formó en canto coral y ópera, aunque lo que más disfruta interpretar es la música ranchera.
Ha realizado presentaciones en su colegio, en la iglesia y en espacios como Rancho Santana, además de cantar en francés en la Alianza Francesa, idioma que actualmente estudia y que planea profundizar con una estadía en Francia.
Paralelamente, forma parte del equipo de fútbol Volcanes FC, vinculado al Real Estelí, desde los 16 años, y juega este deporte desde los 12.
Sus primeros pasos
A los 11 años, Antonella empezó a experimentar con prendas, colores y texturas, entendiendo la ropa como un lenguaje cotidiano.
“Cuando te pones algo, expresas cómo te sentís y pensás en qué te vas a poner. Creo que la moda es como una forma de expresión, es como decir cómo me siento sin palabras”, dice.
Con el paso del tiempo, relata que su curiosidad fue más allá de lo visual y se volcó hacia el diseño, apoyándose en cursos y tutoriales en YouTube para seguir aprendiendo.
Su decisión de trabajar con denim reciclado surgió de un interés personal vinculado al cuidado del medio ambiente y a su compromiso con la moda.
A partir de ese interés inició un proceso de investigación sobre el impacto de la industria textil y se detuvo en una de las prendas más demandantes en términos de recursos.
Descubrió que la producción de un solo jean puede requerir miles de litros de agua, además del uso de químicos en los procesos de teñido, un hallazgo que marcó un momento decisivo.
“Cuando vi eso, dije, puedo hacer algo”, comenta. De esa reflexión nació la idea de crear ropa a partir de jeans reciclados.
La joven emprendedora asegura que diseña la mayoría de las piezas, mientras que otras surgen a partir de ideas adaptadas de prendas existentes.
Cada creación es única, incluso cuando el diseño se repite, ya que la tela nunca es igual.
“Quiero transmitir que siempre hay una segunda oportunidad, que algo que ya existía se puede transformar en algo nuevo y especial”, afirma, al explicar que su objetivo va más allá de lo estético.
Las prendas que reutiliza provienen principalmente de donaciones, ropa usada y piezas propias, en su mayoría jeans de gran tamaño que suelen terminar en vertederos por falta de demanda.
La marca incluye blusas, carteras y bolsos, y actualmente trabaja en una nueva línea infantil llamada Blu by Anto Kids, que planea lanzar próximamente.
Explica que el proceso de producción es artesanal y colaborativo, ya que Antonella diseña las piezas y, junto a su madre, descose los jeans que luego son trabajados por costureras que apoyan en la confección, con ajustes finales realizados directamente por ellas.
Cabe destacar que emprender desde tan joven ha implicado retos importantes, desde encontrar jeans de la calidad y el tamaño adecuados hasta asumir procesos largos de lavado y transformación de cada prenda.
A ello se sumó el desafío personal de emprender siendo adolescente, un proceso acompañado de vergüenza y temor.
“Siendo joven tenés miedo de lo que dirán por ser emprendedora, pero mis ganas de superación son más grandes y así he logrado vencer eso. La gente ha reaccionado bien y se sorprenden al ver que una niña de 16 o 17 años tenga una marca”, afirma.
Antonella también ha aprendido a resignificar su TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) dentro de su proceso creativo y, en lugar de verlo como una limitación, lo entiende como una fuente constante de ideas.
“Mi mente nunca para de imaginar, de soñar y pensar. Muchas de las ideas detrás de la marca nacen de esa forma tan activa de pensar”, señala.
Hoy en día sus diseños se comercializan en Mix & Match Collective Shop en Managua, en Glow Concept Store & Salon ubicado en Hacienda Iguana y a través de la cuenta de Instagram @blubyanto.
Crecer junto a su marca
Con apenas cinco meses en el mercado, Blu by Anto ha sido una escuela acelerada donde aprende a emprender y a comprender todo lo que ello implica.
Este proceso también transformó su relación con el consumo, llevándola a cuestionar hábitos impulsivos y a entender que el consumismo resulta innecesario y poco sostenible.
Asegura que una parte de las ganancias se destina a Paso Pacífico, organización enfocada en la conservación del Pacífico mesoamericano, a la Clínica Roberto Clemente de Rancho Santana y a iniciativas vinculadas a la protección de tortugas marinas.
En el futuro, Antonella visualiza un crecimiento orgánico y consciente. Ha reciclado alrededor de 250 jeans y sueña con que Blu by Anto llegue a más personas y siga inspirando a otros jóvenes a vestir con conciencia.
“Lo que más quiero es que Blu by Anto evolucione conmigo como persona y refleje todas las etapas de mi camino de crecimiento personal y creativo”, añade.
A jóvenes como ella les aconseja seguir sus sueños sin miedo, confiar en la intuición y entender que el aprendizaje también nace de los errores.
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