• 5 marzo, 2026

Eduardo Bonilla y el poder de la reputación

Eduardo Bonilla y el poder de la reputación

Estratega y emprendedor ecuatoriano apasionado por la comunicación y el storytelling. 

Por Milagros Sánchez Pinell

A los 20 años, Eduardo Bonilla inició su primer emprendimiento en el sector textil, un proyecto que llegó a tener ocho locales y 15 empleados y en el que aprendió que un negocio vive o muere según cómo comunica su propuesta de valor.

Hoy esa idea se refleja en su trabajo como cofundador del Grupo Léttera y CEO de Treparole, donde lidera proyectos de relaciones públicas, manejo de crisis y personal branding para C-Levels en Ecuador y Estados Unidos, mientras impulsa su expansión hacia Centroamérica.

Estudió Economía Empresarial y luego profundizó con un diplomado de Liderazgo en la Universidad de Georgetown y dos maestrías en Política en España, formación que define su manera de entender la comunicación estratégica.

“La economía me enseñó a entender incentivos y la política a comprender percepciones”, explica, convencido de que la comunicación vive en ese cruce.

Evolución y construcción de empresa

Su evolución profesional la describe como un proceso en el que evitó encasillarse en una sola actividad o profesión, manteniendo la comunicación como hilo conductor de su trayectoria.

En esa búsqueda trabajó en marketing directo y en una multinacional en áreas comerciales, donde aprendió que vender es comunicar, escuchar, traducir necesidades y responder objeciones.

Posteriormente participó en un proyecto político que le abrió la puerta al mundo de las agencias, espacio en el que integró negocio, narrativa y estrategia.

Señala como un momento determinante en su carrera su rol como Secretario de Comunicación de la Presidencia del Ecuador, etapa que describe como intensa.

“Me enseñó el impacto real de la comunicación a nivel país y reforzó mi convicción de crear valor sostenido, algo que encuentro con más fuerza en el sector privado”, admite.

Su vocación emprendedora viene de su padre, arquitecto y emprendedor, cuya independencia, afirma, lo marcó profundamente.

En 2013 participó como socio en un grupo empresarial publicitario y en 2017 fundó Léttera junto a Manuel Gómez, proyecto que reúne cuatro agencias especializadas en distintas áreas de la comunicación con el objetivo de ayudar a sus clientes a contar mejor sus historias.

Cuando se le pregunta por los proyectos que ocupan un lugar especial en su recorrido, coloca en primer lugar a su familia.

En cambio, en el ámbito profesional destaca la consolidación del Grupo Léttera y el trabajo sostenido durante seis años en la marca personal de un CEO del sector financiero que se ha convertido en un referente en LinkedIn y en su industria.

“Allí entendimos que la visibilidad del líder es responsabilidad”, afirma al recordar ese proceso.

A partir de esa experiencia comenzaron a acompañar a altos directivos que buscan estructurar mejor su mensaje y proyectar autoridad en sus sectores.

Añade que, al final, los negocios son reputación y la reputación bien gestionada genera crecimiento, idea que resume la manera en que entiende la comunicación estratégica.

En su día a día divide su tiempo laboral entre Guayaquil, Quito y Miami, participando en la definición estratégica y reuniones de resultados del Grupo Léttera y enfocándose especialmente en relaciones públicas y personal branding para C-Levels.

“Trabajamos con procesos claros, equipos especializados y socios estratégicos para ejecutar cada proyecto. Creemos en dar oportunidades a quienes comparten nuestra visión de emprender en comunicación”, dice.

Sus campañas y proyectos han recibido reconocimientos a nivel nacional e internacional en festivales como El Ojo de Iberoamérica, Premios Cóndor, Effie Awards, FePI y Reed Awards, entre otros.

Manera de entender el liderazgo

A lo largo de su carrera, las decisiones han marcado rumbos importantes y su criterio parte de creer en la intuición acompañada de ejecución, porque una visión sin equipo ni disciplina difícilmente se concreta.

Antes de decidir, explica que se pregunta qué problema resuelve, si es coherente consigo mismo y si construye a largo plazo, convencido de que en comunicación cada acción suma o resta reputación y que la reputación se construye con coherencia sostenida.

También reconoce que el fracaso, aunque duela, es el mejor profesor. En su paso por multinacionales entendió que necesitaba un sueño propio y en política aprendió que en campaña importa lo que dices, pero en gobierno importa lo que haces.

“Veo el éxito como estar en paz con uno mismo y vivir alineado con lo que se cree. Cuando dejas de querer demostrar algo, los resultados llegan con más fuerza y naturalidad”, indica.

Sobre su experiencia entre el sector privado y la comunicación pública, señala que el tránsito entre ambos mundos ha sido complementario, integrando estrategia, narrativa y ejecución con mayor conciencia.

El ámbito privado le enseñó disciplina, foco en resultados, creación de valor sostenible y una visión de largo plazo. La comunicación pública, a su vez, le mostró el peso de un mensaje cuando impacta a todo un país y fortaleció su manejo de crisis y su sentido de responsabilidad, además de aportarle perspectiva y humildad.

Define su liderazgo como cercano y basado en el ejemplo, procurando vivir primero lo que pide, rodearse de personas que sepan más que él y fomentar criterio propio.

“Valoro la responsabilidad, la coherencia y la libertad creativa. Los equipos funcionan mejor cuando hay claridad en objetivos y confianza para proponer”, agrega.

También, Bonilla ha participado como conferencista y profesor universitario de Teoría Política y Economía Política, además de ser invitado a espacios académicos como George Washington University y Liberty Fund en la Universidad Francisco Marroquín.

“Compartir conocimiento, en especial con nuevas generaciones, es la mejor forma de honrar a nuestros maestros, enseñando a otros lo que aprendimos de ellos”, expresa sobre el valor de ese intercambio.

En el plano personal, asegura que su mayor orgullo es su familia, su esposa y sus tres hijas. Se reconoce como una persona familiar, que disfruta viajar, cuidar su alimentación y entrenar regularmente en el gimnasio.

Sobre sus proyectos a futuro se entusiasma con la internacionalización del personal branding para C-Levels en Estados Unidos y Centroamérica y con la posibilidad de construir espacios donde las ideas puedan circular y hacerse realidad.

“Creo que la creatividad florece en libertad para proponer, ser uno mismo e incluso equivocarse. Me gustaría dejar como legado una cultura donde las ideas puedan circular y hacerse realidad. Importar ideas, exportar talento y contar historias que conecten. Porque al final, el lenguaje universal que compartimos es el de contar historias”, expresa.

Etiquetas: Ecuador / Eduardo Bonilla y el poder de la reputación / emprendedor / Negocios / Personaje de la semana / textil

Recomendaciones sobre este tema

En Grupo Promerica creemos que las experiencias inolvidables se viven en vivo. Se sienten y se celebran en la Copa Mundial de la FIFA 26™

En Grupo Promerica creemos que las experiencias inolvidables se viven en vivo. Se sienten y se celebran en la Copa Mundial de la FIFA…

La alianza entre Grupo Promerica y Visa da vida a una experiencia regional sin precedentes, acercando a los…
Erick Gamio, liderazgo sin etiquetas

Erick Gamio, liderazgo sin etiquetas

Es un emprendedor con más de 17 años construyendo empresas y liderando equipos en distintos países.
Carla Romero, entre la comunicación y el arte

Carla Romero, entre la comunicación y el arte

Siempre está trabajando, pintando, grabando contenido, pensando una idea nueva o soñando en el próximo proyecto.