La joven nicaragüense lidera el posicionamiento regional de Corimotors, con una mezcla de estrategia digital, creatividad y análisis de mercado.
Por Milagros Sánchez Pinell
A los diez años, Andrea Ramírez mostró por primera vez su chispa emprendedora. Tras haberse portado mal, su mamá le lanzó una advertencia en tono de broma diciéndole que buscara cómo pagarse un paseo escolar.
Esa misma tarde, cortó mangos del árbol en su casa, preparó setenta bolsitas con mango y sal y salió a venderlas por el vecindario a un córdoba cada una, hasta reunir el dinero del viaje.
Desde entonces, nuestra roaring 20 entendió que tenía iniciativa, ingenio y una facilidad innata para conectar con las personas
“Siempre he tenido ese don de poder influir de alguna manera positiva en los demás y ese colmillo para lo que sea. Me di cuenta muy pronto de que lo que menos me faltaba era ganas de vender o hacer mi propio dinero”, relata.
A los 19, comenzó a trabajar como vendedora en la tienda de moda Zara, sacrificando sus vacaciones con tal de generar su propio dinero.
Más adelante trabajó en Mango, otra tienda del mismo sector, donde se involucró en el área de decoración y estilismo, algo que la entusiasmó especialmente porque conectaba con su interés por las ventas.
“Aprendí a valorar mucho a las personas que tienen el trabajo de servicio al cliente. Eso me ayudó a darme cuenta de la importancia de ser cortés, sutil y amable con quienes tienen que ver con el cliente directamente todos los días”, afirma.
Comenzar de cero
Siendo aún muy joven, Andrea empacó maletas cargadas de sueños y determinación para iniciar una nueva etapa en Costa Rica. Estudió Publicidad y Mercadeo en la Universidad Latina, mientras empezaba a abrirse camino en el mundo laboral.
Actualmente se desempeña como marketing manager en Corimotors Central America, donde lidera campañas digitales, la planificación estratégica y el posicionamiento de marcas como KAIYI y BAIC para el mercado costarricense.
“Mis responsabilidades están en poder ejecutar todas las actividades de mercadeo para las marcas KAIYI y BAIC, desde estrategia digital, análisis del entorno y del mercado, así como la ejecución de eventos y lanzamientos”, explica.
Antes de asumir este cargo, trabajó como project manager en una firma audiovisual. Esa etapa, explica, le permitió afinar su mirada estratégica y su capacidad para ejecutar campañas con visión comercial.
Con estas primeras experiencias en el ámbito creativo y digital, comenzó a proyectarse en los espacios donde quería estar, guiada por una ambición que, asegura, su padre le inculcó desde pequeña.
También reconoce que la resiliencia fue fundamental en este trayecto, especialmente al enfrentar momentos difíciles como el costo emocional de dejar a su familia y a sus hermanos, Isabella, Carla y Alejandro, quienes representan lo más importante en su vida.
Transformar ideas en resultados
Andrea identifica la innovación estratégica como uno de los aportes más significativos de su trabajo. Apuesta por incorporar nuevas plataformas y tendencias, aplicando sus conocimientos como publicista y mercadóloga para potenciar la visibilidad de las marcas.
Al asumir el liderazgo del área de marketing, reconoce que, al inicio, sintió incertidumbre y algo del llamado síndrome del impostor, esa sensación de sentirse incapaz a pesar de los logros.
“Logré sobrellevarlo, pero cuando algo realmente te apasiona, se vuelve mucho más fácil desarrollarte y salir adelante. Hoy en día, lo veo como una fortaleza”, afirma.
Lo que más disfruta de su trabajo son las juntas creativas con su equipo, momentos que considera el corazón de toda la operación. Su estilo de liderazgo se caracteriza por el aprendizaje continuo y la motivación.
Se describe como una persona que procura transmitir todo el conocimiento posible dentro del rubro. Para ella, la pasión es un elemento esencial porque considera que “el gremio de publicidad siempre debe tener activado su chakra de la creatividad”.
Su fase favorita dentro del marketing es la creativa, asegurando que podría ser creativa toda su vida. Pero lo que más satisfacción le genera es transformar esas ideas en acciones concretas.
Ese enfoque creativo, explica, le ha permitido desarrollar marcas desde cero para el mercado costarricense en el sector automotor, algo que la llena de orgullo.
“Hoy puedo ver todos los resultados positivos de lo que algún día solo fue una idea y planeación de una Andrea que salía de la universidad con un sueño claro y unas ganas de comerse el mundo”, expresa.
Con respecto a cómo alimenta su creatividad y agudiza su visión estratégica, explica que todo parte de la observación. Cada trayecto o momento cotidiano se convierte en una oportunidad para analizar lo que la rodea.
Un antes y un después
Uno de los momentos más significativos en su carrera fue representar a Costa Rica en la convención mundial de la marca BAIC en Pekín, celebrada en octubre de 2023, un evento que reunió a representantes de distintos países.
Andrea viajó sola a China para representar al país en temas de marca y ventas, enfrentando con determinación los desafíos del idioma inglés y el contexto internacional.
Aunque llevaba en alto el nombre de Costa Rica, jamás dejó de pensar en sus raíces nicaragüenses y en el camino que la llevó hasta allí.
“Cada día que me levantaba quería ser la mejor representando, y lo logramos”, cuenta con orgullo.
La noche de premiación fue especialmente memorable. La invitaron a sentarse junto al CEO de la marca y a la gerente global de mercadeo, quien incluso le pidió que extendiera su estadía una semana más para continuar compartiendo sus experiencias estratégicas a nivel regional.
“Era la más joven y la única invitada en esa mesa”, recuerda. Aquel logro fue el primero de dos reconocimientos. En 2025, su equipo recibió el Brand Innovation Award por su trabajo con la marca Kaiyi.
Hoy continúa ampliando sus horizontes académicos con una maestría en Administración de Empresas, fiel a su propósito de seguir creciendo y mantenerse actualizada.
En su camino, lleva presente una frase que le dijo su papá y que la impulsa a avanzar con determinación, “siempre para adelante”.
Fuera del trabajo, valora profundamente el tiempo en familia y los momentos que le permiten recargarse. Disfruta de la actividad física, los espacios al aire libre y, sobre todo, la playa, su lugar favorito y refugio emocional.
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