El despliegue de la red 5G marca un antes y un después en la evolución de las telecomunicaciones.
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Vivimos en una era marcada por la transformación digital, impulsada en gran medida por el acelerado desarrollo de las telecomunicaciones. Desde la expansión del 5G hasta la integración del Internet de las Cosas (IoT por sus siglas en inglés) y la inteligencia artificial (IA), el panorama global de las comunicaciones ha experimentado una revolución sin precedentes. Estas tecnologías no solo modifican la manera en que nos conectamos, sino también cómo aprendemos, producimos y tomamos decisiones en tiempo real. En este contexto, las telecomunicaciones se han convertido en un pilar fundamental para el progreso económico, la inclusión social y la equidad educativa.
En este artículo el Dr. Alberto Marroquín, experto en telecomunicaciones y director de las carreras de Ingeniera en Telecomunicaciones e Ingeniería en Mecatrónica de Universidad Galileo, analiza cómo estas tecnologías están redefiniendo las reglas del juego, los desafíos que enfrenta el sector y la necesidad de una articulación efectiva entre gobiernos, empresas y academia para maximizar sus beneficios.
La revolución tecnológica: 5G, IoT e IA
El despliegue de la red 5G marca un antes y un después en la evolución de las telecomunicaciones. «El 5G es la nueva generación de telefonía móvil, logra tener anchos de banda de alrededor de 100 GB por segundo», explica el Dr. Marroquín. Este salto tecnológico no solo mejora la velocidad de conexión, sino que habilita la hiperconectividad: la posibilidad de conectar cualquier objeto a internet para recopilar y transmitir datos en tiempo real. “Esta característica es clave para el desarrollo de ciudades inteligentes, agricultura de precisión y fábricas automatizadas”, agrega.
En este ecosistema, el IoT desempeña un rol complementario. Más allá de conectar «cosas» a la red, su mayor aporte está en la comodidad que brinda a los usuarios. Su integración con 5G permite optimizar procesos, aunque el experto advierte que «el punto más débil de esta tecnología es la seguridad». La protección de datos y sistemas se convierte así en una prioridad para evitar vulnerabilidades que puedan comprometer servicios esenciales.
Por su parte, la inteligencia artificial se posiciona como el cerebro detrás de las redes inteligentes. Al ser incorporada en las infraestructuras de telecomunicaciones, permite optimizar su rendimiento, aumentar la eficiencia energética y automatizar la gestión de la red. «Esto implica que el rendimiento de las redes incrementa y se vuelven mucho más eficientes en cuanto a energía utilizada», señala el especialista.
De forma conjunta, estas tecnologías están revolucionando el sector ya que «cada una de ellas logra llegar a revolucionar como tal las telecomunicaciones y además muestra que esta rama es transversal a prácticamente cualquier industria», añade el Dr. Marroquín. Así se confirma la creciente necesidad de contar con profesionales altamente capacitados en telecomunicaciones, capaces de liderar esta transformación.
Reducción de brechas y fortalecimiento de la inclusión
El papel de las telecomunicaciones en la reducción de la brecha digital y en la promoción de la inclusión social es cada vez más evidente. La pandemia del COVID-19 evidenció las profundas desigualdades en el acceso a servicios digitales. «Durante la pandemia se pudo ver que solo personas que tenían acceso a Internet con velocidades relativamente altas lograban que sus hijos estudiaran», afirma el profesional.
Este fenómeno subraya cómo la infraestructura de telecomunicaciones puede convertirse en un motor de equidad, permitiendo que las personas más vulnerables mejoren sus condiciones. No obstante, también se revela una dura realidad. «Tristemente no es el caso de Guatemala donde realmente hay muchas barreras que superar todavía, las limitaciones de conectividad en el interior del país contrastan con los avances registrados en zonas urbanas, generando una distribución desigual de oportunidades”, comenta el representante de Universidad Galileo.
Retos del sector para la próxima década
De cara al futuro, el sector de telecomunicaciones enfrenta desafíos significativos. El primero de ellos es cerrar la brecha de cobertura en áreas rurales. «Incluso en países desarrollados se da el fenómeno que si no hay suficiente poder económico en la región las empresas de telecomunicaciones no invierten«, explica el experto. En Guatemala, esta situación es aún más aguda, con regiones completamente desconectadas.
A pesar de ello, no se debe descuidar la modernización de las zonas ya conectadas. Las demandas tecnológicas de conceptos como ciudades inteligentes o fábricas automatizadas exigen infraestructuras de última generación. Esto, a su vez, tiene un impacto directo en el crecimiento económico y la competitividad del país. El Dr. Alberto Marroquín afirma que «conceptos como ciudades inteligentes, agricultura o fábricas inteligentes demandan de infraestructura de última generación que vuelven más eficientes cada uno de estos sectores«.
Frente a estos retos, la colaboración entre sectores se vuelve indispensable. Gobierno, empresa privada y academia deben trabajar de manera conjunta para lograr una cobertura inclusiva y sostenible. «El gobierno debe buscar el bien común y eso también implica que en regiones donde la empresa privada no le es rentable invertir, el gobierno debería hacer alianzas con las empresas», sugiere el director de carreras de Galileo.
“En este modelo de gobernanza colaborativa, la academia desempeña un papel fundamental. No solo aporta conocimiento técnico y científico, sino que también contribuye a la toma de decisiones basadas en evidencia. El rol de la academia es apoyar con conocimiento, asesorar en la toma de decisiones basadas en el conocimiento y en datos para lograr volver esas inversiones más efectivas”, indica.
Este enfoque de triple hélice (gobierno-empresa-academia) se convierte en un marco estratégico para enfrentar los desafíos del sector y maximizar su potencial transformador.
Impacto económico y social de las telecomunicaciones
El acceso a las telecomunicaciones ha sido un catalizador del desarrollo económico y social en múltiples países. Guatemala no es la excepción. El experto recuerda que «con los teléfonos celulares, cuando comenzó el fenómeno de telefonía móvil, en un principio era solo para las personas que podían darse el lujo de tener una línea que costaba alrededor de 10.000 dólares». Esta exclusividad ha sido superada por los avances legislativos y tecnológicos, permitiendo que hoy prácticamente toda la población tenga acceso a un teléfono celular.
Esta masificación de la conectividad ha traído consigo beneficios tangibles en términos de productividad, educación, salud y comunicación. Sin embargo, aún queda camino por recorrer. «Podría estar mejor y concentrarnos en planes de datos más baratos para lograr que educación y servicios de salud lleguen a comunidades remotas», propone el profesional. Este objetivo debe marcar la agenda del país en las próximas dos décadas.
Las telecomunicaciones se han convertido en un elemento esencial para el desarrollo integral de las sociedades. Las tecnologías emergentes como el 5G, el IoT y la IA están transformando no solo la forma en que nos comunicamos, sino también cómo producimos, aprendemos y vivimos. Como lo señala Dr. Alberto Marroquín, entrevistado para este artículo, estas innovaciones «logran impactar de manera positiva las telecomunicaciones y son clave para el progreso de cualquier nación”.
No obstante, para aprovechar plenamente sus beneficios, es necesario superar desafíos estructurales como la falta de cobertura en zonas rurales, la seguridad en los sistemas IoT y la necesidad de colaboración interinstitucional. Guatemala tiene ante sí una gran oportunidad: avanzar hacia una sociedad más conectada, equitativa y preparada para el futuro digital. Esta tarea requiere compromiso, visión y, sobre todo, una fuerte inversión en talento humano y en infraestructura estratégica.
Solo a través de una acción coordinada y multisectorial será posible cerrar la brecha digital, promover la inclusión y consolidar a las telecomunicaciones como una herramienta de transformación social. «Cada vez, es más necesario contar con personas capacitadas en telecomunicaciones. Su formación, liderazgo y compromiso serán determinantes para enfrentar los desafíos del siglo XXI y construir un futuro verdaderamente conectado”, finaliza.
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