• 13 octubre, 2026

Bam, la mente detrás del dinero que guía las decisiones financieras

Bam, la mente detrás del dinero que guía las decisiones financieras

Greg B. Davies, especialista en finanzas conductuales, explica cómo las emociones, los sesgos cognitivos, la volatilidad y el exceso de información influyen en las decisiones de inversión, incluso entre personas con grandes patrimonios.

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Los inversionistas nunca habían tenido acceso a tantos datos, noticias, algoritmos y herramientas de análisis como en la actualidad. Sin embargo, disponer de más información tampoco garantiza mejores decisiones financieras.

Para el especialista Greg B. Davies, la capacidad de atención y procesamiento cognitivo y emocional de las personas crece a un ritmo menor que el volumen de información disponible. Una mayor cantidad de datos puede generar complejidad, temor y ansiedad, ampliando la brecha entre la decisión correcta.

Mientras la atención suele concentrarse en acontecimientos inmediatos, las decisiones sobre patrimonio e inversión requieren una perspectiva de largo plazo. Por ello, la verdadera ventaja está en procesar y filtrar la información para dirigir la atención hacia aquello que realmente importa.

Del conocimiento a la acción

Davies relaciona este fenómeno con el Knowledge-Action Gap, la brecha entre conocimiento y acción. Personas inteligentes, exitosas y con grandes patrimonios pueden tener dificultades para aplicar sus conocimientos cuando está en juego su propio dinero.

La ansiedad, la incertidumbre y el temor adquieren mayor peso en esas circunstancias. A esto se suma un riesgo asociado al éxito y es que, quienes han obtenido buenos resultados en los negocios pueden desarrollar una confianza elevada en su propio criterio. Esa seguridad puede llevarlos a decidir con rapidez y dejar de lado procesos sistemáticos.

La clave, según Davies, consiste en reconocer las emociones y usarlas dentro de una estructura que permita tomar decisiones con mayor perspectiva.

Distinguir riesgo de volatilidad resulta fundamental. El riesgo está relacionado con el resultado final y con la posibilidad de alcanzar los objetivos financieros en el largo plazo. La volatilidad representa los movimientos y las dificultades que aparecen durante el recorrido.

Cuando la incomodidad provocada por las fluctuaciones de corto plazo determina una decisión, el inversionista puede reaccionar ante señales visibles del momento y afectar sus resultados futuros.

Las noticias financieras en tiempo real y las redes sociales agregan otra capa de dificultad. El flujo permanente de información hace más complejo separar lo relevante de aquello que solo genera atención.

Davies retoma una idea del psicólogo y premio Nobel de Economía Daniel Kahneman, que dice que aquello que ocupa nuestra atención tiende a adquirir una importancia mayor de la que realmente tiene. Una noticia difundida puede terminar dominando la percepción del inversionista, aunque su impacto sobre sus objetivos financieros resulte limitado.

Comprender los sesgos fortalece la toma de decisiones financieras, indica Greg B. Davies.

Los grandes inversionistas también tienen sesgos

Entre los comportamientos más frecuentes aparece el sesgo de confirmación, mediante el cual una persona establece primero una opinión y después busca información que la respalde. En inversiones, esta conducta puede llevar a prestar atención solo a los datos favorables a una posición y dejar fuera señales relevantes.

Davies identifica el sesgo de atribución. Una decisión acertada suele atribuirse a la propia capacidad, mientras que un resultado desfavorable puede explicarse mediante circunstancias externas. Este patrón puede fortalecer una confianza excesiva en el propio juicio.

Para Davies, la intuición constituye una herramienta valiosa cuando se aplica en ámbitos donde existe suficiente experiencia para reconocer patrones. El riesgo aparece al trasladarla hacia áreas desconocidas.

Una de las mejores estrategias consiste en preparar las decisiones antes de los momentos de presión. Establecer reglas de inversión, estructuras de gobernanza y respuestas definidas para distintos escenarios permite reducir la improvisación.

También, incorporar una mirada externa con un asesor o una persona ajena al vínculo emocional puede ayudar a preservar una estructura objetiva durante períodos de incertidumbre.

Otro fenómeno central de la economía conductual es la aversión a las pérdidas, la cual puede generar una reacción más intensa que la satisfacción asociada con una ganancia equivalente.

Davies explica que este mecanismo tiene raíces evolutivas. La respuesta rápida frente a una amenaza favorecía la supervivencia. En las finanzas actuales, esa reacción puede llevar a evitar oportunidades por temor a pérdidas de corto plazo. Las reglas establecidas previamente permiten gestionar mejor esa respuesta emocional y mantener una visión de largo plazo.

Tecnología para comprender al inversionista

La tecnología contribuye a mejorar las decisiones. Davies plantea sistemas capaces de conocer con mayor profundidad el perfil del inversionista, su personalidad, su disposición frente al riesgo y sus tendencias de ansiedad.

La inteligencia artificial puede participar en este proceso mediante orientación financiera personalizada. Su valor estaría en combinar grandes volúmenes de información con las características particulares de cada persona.

Para Davies, el futuro tampoco plantea una competencia entre humanos y máquinas. El modelo más prometedor es el de humanos apoyados por máquinas.

El patrimonio familiar exige una mirada colectiva

Cuando las decisiones involucran a una familia, el desafío aumenta. Cada integrante puede tener objetivos, prioridades y tolerancias al riesgo diferentes. La gestión patrimonial requiere entonces estructuras capaces de integrar esas perspectivas y mantener una visión común de largo plazo.

Gestionar patrimonio depende tanto del conocimiento financiero como de comprender las emociones y reconocer los sesgos que influyen en las decisiones. La verdadera ventaja puede estar en aprender a decidir mejor.

El Dr. Greg B. Davies visitó Guatemala para participar en un evento de Cibest Capital, la plataforma especializada en inversiones y mercado de capitales de Grupo Cibest, dirigido a clientes y empresarios de Guatemala y El Salvador. Davies es Head of Behavioural Finance en Oxford Risk y fundador de Centapse. Antes se desempeñó como Managing Director y Head of Behavioural-Quant Finance en Barclays. Cuenta con un Doctorado en Teoría de la Decisión y Finanzas Conductuales y un MPhil en Economía por la Universidad de Cambridge, además de experiencia docente e investigadora en Oxford, Imperial College, LSE y UCL.

Redaccion
Etiquetas: BAM / Greg B. Davies

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