Lidera la evolución de una empresa familiar con más de 45 años de trayectoria, procurando conservar su esencia mientras mira hacia el futuro.
Por Milagros Sánchez Pinell
Desde niño, Felipe Chavarriaga disfrutaba recorrer durante sus vacaciones la planta de La Imprenta Editores, la empresa de su padre, entre máquinas de impresión, montañas de papel y el característico olor a tinta.
Le fascinaba observar cómo un archivo terminaba convertido en un libro, una revista o un producto terminado y descubrir todo el conocimiento, la precisión y el trabajo que había detrás de ese proceso.
Aquellas visitas despertaron un interés por la industria gráfica que años después lo llevaría a hacer de ella su profesión y, eventualmente, a asumir la gerencia general de la empresa en la que prácticamente creció.
“En Colombia suelen referirse, en tono de broma, a las ‘artes gráficas’ como ‘artes trágicas’, porque ningún trabajo es igual al anterior y todos representan un reto distinto. Precisamente eso fue lo que terminó enamorándome de esta industria. Aquí nunca hay espacio para la rutina; siempre hay un nuevo desafío por resolver”, comenta.
Estudió Economía y posteriormente cursó una maestría en Print Media Management en la Universidad de las Artes de Londres, además de continuar su formación en Heidelberg, Alemania, donde profundizó sus conocimientos sobre las tecnologías de la industria gráfica.
Al regresar a Colombia relata que asumió distintas responsabilidades dentro de La Imprenta Editores, una experiencia que le permitió conocer el negocio desde diferentes áreas antes de llegar a la gerencia general.
Un legado que evoluciona
Con más de 45 años de historia, La Imprenta Editores pasó de dedicarse a la impresión de alta calidad a ofrecer soluciones gráficas y de packaging para las marcas. Su evolución ha estado acompañada por la innovación, la inversión en tecnología, la búsqueda de tendencias globales y el trabajo de su equipo.
Asumir el liderazgo de una empresa familiar con esa trayectoria ha significado para Chavarriaga el desafío de preservar una historia cimentada en el trabajo, la reputación y la confianza de sus clientes, mientras conduce a la organización hacia una nueva etapa.
“Es un orgullo, pero también una gran responsabilidad. Recibí una empresa con una historia construida sobre el trabajo, la reputación y la confianza de cientos de clientes durante más de cuatro décadas. Mi reto ha sido honrar ese legado sin quedarnos aferrados al pasado. Creo que las empresas familiares solo permanecen vigentes cuando son capaces de evolucionar”, sostiene.
Señala que la pandemia de COVID-19 representó uno de los momentos decisivos en ese proceso porque la pausa provocada por la emergencia sanitaria llevó al equipo a preguntarse hacia dónde debía dirigirse la compañía y a replantear su rumbo.
Esa reflexión fortaleció la apuesta por los empaques, la inversión en tecnología y la innovación, además de una manera diferente de acompañar a sus clientes.
A ello se sumó, continúa explicando, un mayor compromiso con la sostenibilidad, mediante la incorporación de materiales más responsables, papeles certificados, tintas más amigables con el medio ambiente y procesos más eficientes.
Para Chavarriaga, el futuro de la industria gráfica está en ofrecer productos que se diferencien, conecten con las personas y aporten al crecimiento de las marcas.
“Creo que lo que nos ha convertido en un referente es haber entendido que el futuro está en imprimir con valor: crear productos que se diferencien, conecten con las personas y ayuden a nuestros clientes a crecer. Esto ha sido posible gracias a la innovación permanente, la inversión en tecnología, la búsqueda de tendencias globales y, sobre todo, al talento y compromiso de nuestro equipo”, señala.
Liderar con el ejemplo
Perseverante, curioso y comprometido, así se define Chavarriaga, quien asegura que procura mantener una actitud de aprendizaje constante, cuestionar la manera en que se hacen las cosas y buscar siempre cómo mejorarlas. En el ámbito profesional, suma a esas cualidades la disciplina y la atención al detalle.
Esa forma de entender su trabajo también se refleja en un estilo de liderazgo basado en la cercanía con el equipo, la confianza y el ejemplo.
“Me gusta liderar con el ejemplo. Creo que la confianza se construye estando presente, escuchando y trabajando junto al equipo. Soy exigente porque sé el nivel de calidad que nuestros clientes esperan de nosotros, pero también creo en dar autonomía y en generar espacios para que las personas aprendan, propongan y se equivoquen”, explica.
Para él, mantener la curiosidad y la disposición para aprender resulta especialmente importante en una industria que cambia constantemente, donde la tecnología ocupa un lugar relevante, aunque considera que el verdadero diferencial de La Imprenta
Editores está en su gente.
Uno de los proyectos que recuerda con especial orgullo es la producción de material electoral para Colombia, una responsabilidad que exige precisión, compromiso y un importante trabajo en equipo por la confianza que millones de personas depositan en el proceso.
Experiencias como esta le han enseñado que liderar también implica asumir nuevos desafíos, salir de la zona de confort y confiar en las capacidades del equipo para alcanzar aquello que, en un principio, puede parecer imposible.
Una industria que siempre plantea nuevos retos
Como gerente general, Chavarriaga concentra buena parte de su tiempo en acompañar a los clientes, entender sus necesidades y buscar nuevas formas de aportarles valor, mientras trabaja junto al equipo para mantener los estándares de calidad y avanzar en iniciativas de innovación, sostenibilidad y mejora continua.
Aquello que más disfruta sigue estando relacionado con lo que despertó su curiosidad desde sus primeros acercamientos a la industria, especialmente observar cómo una idea termina convertida en un producto y enfrentarse constantemente a nuevos desafíos.
“Me entusiasma acompañar el desarrollo de nuevos proyectos, enfrentar retos que parecen imposibles y encontrar soluciones junto con el equipo. Esta es una industria en la que ningún día es igual al anterior; siempre hay un nuevo material por descubrir, una tecnología por conocer o una necesidad diferente de un cliente por resolver”, comenta.
Esa variedad es precisamente una de las razones por las que mantiene su entusiasmo por las artes gráficas y por una profesión en la que continúa encontrando oportunidades para aprender e innovar.
Hacia adelante, imagina una empresa cada vez más innovadora y sostenible, con presencia en nuevos mercados y geografías, capaz de incorporar tecnologías de vanguardia y herramientas como la inteligencia artificial para mejorar su eficiencia, creatividad y capacidad de generar valor.
También aspira a que la empresa continúe aportando conocimiento y participando en las conversaciones sobre el futuro de la industria gráfica, con la mirada puesta en dejar un legado que vaya más allá de una inversión o del crecimiento reflejado en cifras.
“En cuanto al legado, más que ser recordado por una inversión o por un crecimiento en cifras, me gustaría dejar una empresa preparada para los próximos 40 años: sólida, innovadora, sostenible y con una cultura de aprendizaje permanente”, afirma.
Su aspiración es que la organización nunca deje de evolucionar, que pueda inspirar a otras empresas del sector y demostrar que el verdadero éxito está en imprimir con valor para los clientes, las personas y la industria.
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