• 14 agosto, 2026

Cambios de conducta pueden ser señales de alerta sobre el bienestar emocional de adolescentes

Cambios de conducta pueden ser señales de alerta sobre el bienestar emocional de adolescentes

Alteraciones en el sueño y apetito, irritabilidad, menor rendimiento académico y pérdida de interés en actividades habituales son algunas manifestaciones que conviene observar.

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El aislamiento, los cambios repentinos de conducta y la resistencia frecuente a asistir a clases pueden ser algunas señales de que un niño, niña o adolescente atraviesa una situación que está afectando su bienestar emocional durante la segunda parte del curso lectivo.

A estas manifestaciones pueden sumarse alteraciones en el sueño o el apetito, irritabilidad, tristeza, preocupación excesiva, dificultades de atención, disminución del rendimiento académico, ausencias a clases y pérdida de interés en actividades que anteriormente disfrutaban.

También pueden aparecer cambios menos evidentes, como permanecer más tiempo en la habitación, reducir la comunicación con familiares o personas cercanas o modificar de manera repentina sus relaciones sociales.

Para José Esteban González, director del Programa Especializado Juventudes de Aldeas Infantiles SOS, la segunda mitad del curso lectivo puede representar un período exigente para algunos estudiantes debido a la acumulación de responsabilidades académicas, presión por los resultados, temor al fracaso, dificultades con compañeros, cambios familiares y otras situaciones propias de su entorno.

“El bienestar emocional de las personas menores de edad no depende únicamente del desempeño académico, sino de la interacción entre las características de cada persona menor de edad, su familia, el ambiente educativo, las relaciones sociales y las condiciones en las que se desarrolla”, señaló González.

Durante la niñez y, especialmente, la adolescencia, se producen cambios propios del desarrollo que pueden influir temporalmente en las emociones y las conductas.

La búsqueda de mayor autonomía, una necesidad creciente de privacidad, el cuestionamiento de algunas normas y determinadas variaciones emocionales pueden formar parte de este proceso.

Por esta razón, el especialista recomienda observar el contexto y la evolución de los cambios, especialmente cuando estos se vuelven más intensos o frecuentes, se mantienen durante un período prolongado o empiezan a interferir de manera significativa con la vida cotidiana.

“Siempre hay que estar muy pendiente de si estas manifestaciones, que en algún momento se pueden ver como rebeldía o desinterés, van en aumento en términos de intensidad, frecuencia, duración y nivel de interferencia con la vida cotidiana”, explicó González.

Escuchar antes de juzgar

La detección temprana también está relacionada con el vínculo que los adultos hayan construido con los niños, niñas y adolescentes. La confianza y la comunicación pueden facilitar que expresen sus preocupaciones y busquen ayuda cuando una situación supera sus recursos para afrontarla.

Ante un cambio de comportamiento, González recomienda que el primer acercamiento se base en escuchar y evitar los juicios.

Preguntas formuladas de manera acusatoria pueden hacer que el adolescente se cierre o perciba que está siendo cuestionado. En su lugar, los adultos pueden expresar lo que han observado y abrir un espacio para conversar cuando la persona menor de edad esté preparada.

“Lo primero es acercarse, tratar de escuchar y evitar juzgar. Es difícil que alguien que se sienta juzgado vaya a comentar cómo se siente y principalmente lo que le está pasando. Es importante creerles, hacerles sentir seguros y protegidos”, afirmó.

Escuchar tampoco significa aceptar cualquier comportamiento. El objetivo es reconocer las emociones y comprender qué está ocurriendo antes de plantear alternativas o establecer límites.

Mantener espacios de conversación en el hogar, revisar las expectativas académicas, establecer rutinas de sueño y alimentación y promover la actividad física son algunas acciones que pueden contribuir al bienestar de niños, niñas y adolescentes.

También es importante establecer límites relacionados con el uso de tecnologías y redes sociales y fortalecer los vínculos con personas adultas de confianza.

Redaccion
Etiquetas: adolescentes / bienestar emocional / cambios de conducta / comunicación familiar / crianza / niñez / prevención / salud emocional / señales de alerta

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