ALTO, necesito una pausa

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ALTO, necesito una pausa

“Todos los días experimentamos diversas situaciones en nuestra vida cotidiana. Contamos con suficiente material para aprender y desaprender, pero tenemos que digerirlo".

Por Karla Icaza M., vicepresidenta Ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica

Desde la noche del viernes le dije a mi esposo que el sábado iba a amanecer en modo “María”. Recuerdan la historia de las dos hermanas que recibieron la visita de Jesús en su casa. Marta atareada limpiando, cocinando, sirviendo y María sentada a los pies de Jesus escuchándolo. Digo esto porque yo vivo en “Modo Marta” la mayoría del tiempo, y a veces me cuesta mucho “bajarme del mundo” un rato y sentarme a leer un buen libro, a escuchar una enseñanza o simplemente hacer una pausa mental. Entré a mi “War Room” que ahora se ha convertido en mi oficina también, cerré la puerta y comencé mi travesía del día, dándome unas escapaditas entre videos y lectura.

Karla Icaza, Vicepresidenta Ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica.

En el libro Las 15 Leyes Indispensables del Crecimiento, de John C. Maxwell, la ley 4 es la Ley de la Reflexión; yo le llamo “pausa mental”. En el mundo de hoy, y se ha acrecentado durante la pandemia, vivimos bombardeados con información de todo tipo. Son cienes las invitaciones a “webinars” que recibimos a diario. Hay recursos ilimitados en el internet para aprender lo que querramos (lo bueno y lo malo), pero es importante que toda esa cantidad de información que recibimos a diario, en libros, podcasts y videos, podamos procesarla para que efectivamente nos sirva de algo.

Maxwell enfatiza la importancia de designar un lugar y un tiempo para detenernos y reflexionar. ¿Por qué es que muchas personas, yo incluida, tenemos las mejores ideas cuando estamos en la ducha? Debe ser porque aunque bañarse implica una actividad física, lo hacemos mecánicamente y le damos tiempo a la mente para volar. El otro día le dije a mi esposo que quería que pusiera una pizarra acrílica con marcadores en una de las paredes de la ducha, para poder anotar todo lo que se viene a la mente.

Hay diversas formas de crecer personalmente, una de ellas es con la experiencia, pero no es la experiencia en sí la que nos hace crecer, es tomarnos el tiempo para reflexionar sobre lo que hemos pasado, lo que nos permite evaluar nuestras reacciones y tomar nota para hacer los cambios que sean necesarios. Todos los días experimentamos diversas situaciones en nuestra vida cotidiana, en el trabajo y en el hogar. Contamos con suficiente material para aprender y desaprender, pero tenemos que digerirlo.

Los líderes tenemos una gran responsabilidad porque no estamos para mandar sino para servir y  agregar valor a los demás; pero no vamos a ser efectivos si no nos detenemos a menudo para confrontarnos, tarea que no es sencilla; siempre es más fácil ver la astilla que está en el ojo del otro que la viga que tenemos en el nuestro.

Quiero cerrar citando a Henri Arnold, un caricaturista estadounidense: “El hombre sabio se cuestiona a sí mismo, y el necio cuestiona a otros.”

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