Los millennials y la generación Z se sienten inquietos sobre el futuro

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Los millennials y la generación Z se sienten inquietos sobre el futuro

Los millennials y la Generación Z muestran menos confianza y lealtad hacia las empresas.

En estas generaciones disminuye su confianza en la economía, en los medios de comunicación y en los gobiernos

Enfrentando las continuas interrupciones tecnológicas y sociales, los millennials y la generación Z están desencantados con las instituciones tradicionales, escépticos respecto a la motivaciones organizacionales y pesimistas respecto al progreso económico y social, según detalla la Encuesta Millennial de Deloitte 2019. Esta investigación encontró que a pesar del crecimiento económico mundial, la expansión y las oportunidades, las generaciones más jóvenes se muestran cautelosas respecto al mundo y el lugar que ocupan en él. Pero se mantienen esperanzadas y apoyadas en sus valores como consumidoras y como empleadas.

Los millennials tienen una relación complicada con las redes sociales, están preocupados por la privacidad y la ciberseguridad.

“Desde la recesión económica de hace una década hasta la IV Revolución Industrial, los millennials y la generación Z han madurado en un periodo único en el tiempo que afecta la conectividad, la confianza, la privacidad, la movilidad social y el trabajo”, dijo Michele Parmelee, directora de Talento de Deloitte Global. “Esta incertidumbre se refleja en sus opiniones personales sobre las empresas, los gobiernos, el liderazgo y la necesidad de agentes de cambio social positivos. Como líderes organizacionales, debemos continuar el abordaje de los temas que más resuenan en estas dos generaciones, o arriesgarnos a perder talento en un mercado que cada vez es más competitivo”.

“La desesperanza global tanto Millennials como la Gen Z, en todo el entramado social, se expresa también en Centroamérica. Investigaciones en la región han generado desalentadores adjetivos entre los jóvenes al ver su futuro en el mundo digital: caótico, abrumador. Es urgente el desafío de las compañías, el gobierno y la academia de, escuchar las nuevas voces, reinventarse para recuperar la confianza y entregar condiciones dignas a las generaciones que construyen el futuro”, aseguró Cristina Cubero, directora de Consultoría de Deloitte Centroamérica y República Dominicana.

En Costa Rica

Esta “generación interrumpida” no es menos ambiciosa que las anteriores: más de la mitad quiere ganar salarios altos y ser rica. Pero sus prioridades han evolucionado, o al menos se han postergado. Tener hijos, comprar casa y otras señales tradicionales de los “marcadores de éxito” de la adultez no encabezan sus listas de prioridades. En su lugar, prefieren viajar y ver el mundo (57%) y ayudar a sus comunidades (46%).

Su deseo de hacer una diferencia es evidente tanto en lo que se refiere a preocupaciones personales (cambio climático y el ambiente encabezan una larga lista) como en los factores que consideran cuando eligen artículos y servicios de consumo y también en su papel de empleados.

“Estas aspiraciones de las nuevas generaciones, revelan el deseo de transformar por medio de su trabajo al país. Pero, a su vez, proyectan la necesidad de una profunda reestructuración social y económica. Cuando se piensa en sociedades con nuevas metas, es urgente diseñar mecanismos de reemplazo, que incluyen los sistemas de seguridad, la gestión de pensiones y los derechos laborales. El reto es diseñar el futuro de la sociedad partiendo de esta nueva dinámica generacional”, indicó Cristina Cubero.

“No podemos tener un futuro próspero si la sociedad está articulada bajo un modelo del pasado, los jóvenes están alertando sobre sus nuevas metas y aspiraciones, desatenderlas es la crónica de una crisis anunciada”.

El optimismo económico, la confianza institucional y la movilidad social continúan flaqueando

La expectativa de los encuestados sobre la mejora económica se hundió en el nivel más bajo de los últimos seis años. Solo el 26% de los encuestados espera que las condiciones económicas en sus países se repongan en el año venidero, bajando desde un 45% registrado hace un año.

La falta de movilidad social y la inequidad en los salarios fueron mencionados como los principales desafíos que enfrenta el mundo hoy en día y probablemente son factores de peso en su opinión pesimista de la economía. Dos terceras partes de los millennials creen que algunas personas no tienen una oportunidad justa de alcanzar el éxito. Consideran que el gobierno es el principal responsable de mejorar la movilidad social, pero no creen que esa sea una de las prioridades gubernamentales.

De manera consistente con las encuestas anteriores, las personas manifestaron opiniones muy bajas de los líderes políticos y religiosos. El 73% dijo que los líderes políticos fallan en tener un impacto positivo en el mundo y dos tercios afirman lo mismo respecto a los líderes religiosos. Cerca del 45% de los millennials dijo que no tiene nada de confianza en ninguno de los grupos de líderes como fuentes de información confiable. No obstante, los encuestados aún creen que los gobiernos están mejor equipados para resolver los desafíos más apremiantes del mundo.

Según Cristina Cubero, Directora de Consultoría de Deloitte Centroamérica y República Dominicana “las nuevas generaciones han movilizado la confianza para la solución de los retos sociales de un actor a otro, gobierno, empresa. El estudio revela los índices más bajos, desde su primera edición, jóvenes más pesimistas, con desánimo del futuro y desconfiados de los líderes. Sociedad y empresa, deben reconvertir ese desánimo en energía, entregar recursos para el empoderamiento de los jóvenes, convirtiéndoles en un actor clave, colocar a los jóvenes en el centro del diseño”.

Un panorama de tecnología y medios de comunicación en evolución subraya las preocupaciones por la seguridad y ciberseguridad

Junto con la disminución de la confianza en los gobiernos y en las instituciones religiosas, la confianza en los medios de comunicación es baja entre los millennials y la generación Z. El 43% de los encuestados dijo que los medios de comunicación tradicionales impactan negativamente al mundo y el 27% expresó nula confianza en los medios de comunicación como fuentes de información confiable. Dado que los millennials y la generación Z buscan reunir información a través de medios alternativos, las preocupaciones respecto al impacto de las redes sociales también es generalizado. El 71% de los millennials se siente bastante o muy positivo sobre su uso personal de dispositivos digitales y medios sociales. No obstante, el 64% de los encuestados considera que estaría físicamente más saludable si redujera su consumo de redes sociales y el 40% desearía poder dejar de usarlas completamente.

A pesar de reconocer los menoscabos de las redes sociales, en general, los encuestados acogen la tecnología: el 71% de los millennials tiene una opinión positiva del mundo digital y la mayoría cree que los beneficios de la tecnología compensan sus riesgos. No obstante, se muestran más escépticos cuando se trata de ciberseguridad. Al 79% le preocupa llegar a ser víctima de fraude en línea. De manera similar, el 78% se preocupa por la forma en la que las organizaciones comparten información personal entre ellas. Esto es esclarecedor, considerando que una cuarta parte de los millennials ha terminado relaciones como consumidor por la imposibilidad de las empresas de proteger la información.

Las organizaciones deben adaptarse a consumidores y empleados impulsados por valores

La opinión de los millennials sobre las empresas sigue menguando; 55% de los encuestados dijo que los negocios tienen un impacto positivo en la sociedad, lo cual es una disminución respecto al 61% registrado en 2018. Esta reducción se debe, en parte, a las opiniones de que las empresas se enfocan solo en sus propias agendas en vez de considerar las consecuencias que causan a la sociedad. Las compañías tendrán que trabajar fuerte para mejorar su reputación, porque los millennials colocan su dinero en empresas con alto impacto social: un 42% ha comenzado o profundizado relaciones con las empresas porque cree que sus productos o servicios tienen impactos positivos en la sociedad y/o en el ambiente, mientras que el 38% ha finalizado o reducido relaciones con empresas de las cuales perciben un impacto negativo.

La opinión de los millennials sobre los negocios continúa disminuyendo.

Acerca de la influencia de la tecnología en la fuerza laboral, el 49% de los millennials cree que las nuevas tecnologías aumentarán sus trabajos, 46% considera que cambiar la naturaleza del trabajo hará más difícil encontrar o cambiar de empleo y el 70% cree que podría tener algunas o pocas de las habilidades requeridas para tener éxito en la Industria 4.0. Los millennials están convencidos de que las empresas son las principales responsables de entrenar a sus empleados para enfrentar los cambiantes desafíos, mientras que la generación Z (gran parte aún en la universidad o recientemente graduada) atribuye esta responsabilidad a la academia. Esto ofrece una oportunidad interesante para que las compañías y la academia colaboren cada vez más para resolver los desafíos de la fuerza laboral del mañana.

“El modelo dual: academia- empresa, presenta las condiciones ideales para identificar y moldear las habilidades del futuro en los jóvenes, sin embargo, continúan los esquemas desintegrados, que no solo dejan un vacío de desarrollo del talento, sino que restan posibilidades de contar con una fuerza laboral preparada, con los perfiles necesarios, en un entorno altamente competitivo y desafiante. El futuro del trabajo podría estar en riesgo”, indicó  Cubero.

En términos de diversidad e inclusión, hay una fuerte correlación entre los millennials que planifican permanecer en sus trabajos actuales y quienes afirman que sus compañías tienen los mejores indicadores en temas como diversidad e inclusión. Adicionalmente, una mayoría de millennials asegura que daría una “gran cantidad” o “la cantidad de importancia justa” al género y la etnia al considerar si trabajar o no para una organización.

“Los millennials y la generación Z tienen conflictos con el papel de la tecnología y buscan que las empresas los ayuden a ajustarse a una nueva normalidad”, afirmó Michele Parmelee. “Para atraer y retener empleados jóvenes, los empresarios deben dar apoyo a sus iniciativas de diversidad e inclusión, encontrar nuevas formas de incorporar esas generaciones en programas corporativos de impacto social y establecer una prioridad en entrenar y reentrenar al talento para asegurar su preparación para lo que viene”.

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