El teletrabajo nos muestra la vida real de los colaboradores

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El teletrabajo nos muestra la vida real de los colaboradores

Las empresas y sus líderes son conscientes de que, antes de ser trabajadores, las personas tienen famila.

Hasta hace poco era imposible pensar en tener una reunión virtual y que de repente se asomara sin querer un niño, una mascota o una madre, pero hoy, a siete meses de que el COVID-19 golpeara a Latinoamérica, las reglas en el desarrollo de este tipo de actividades son más flexibles.

Es obvio que al teletrabajar se debe mantener la compostura, el orden y el buen comportamiento, pero es inevitable que, al estar en casa, en medio de una reunión virtual, suceda alguno que otro accidente, como el que alguien se cuele en la cámara, que los hijos lloren o simplemente que alguien nos hable.

El teletrabajo conlleva numerosos beneficios como el aumento en la productividad, el tener un recurso humano más feliz y ahorros en tiempo y dinero, entre otros, pero también es un hecho que ha abierto la puerta a la vida privada, a la intimidad de los colaboradores y ha humanizado la carga laboral.

Todo este cambio tan radical, ha acercado a las empresas y a sus líderes al entorno más íntimo de sus empleados y les ha hecho ver que, antes de ser trabajadores, son padres, esposos, hijos, hermanos, etcétera, es decir, que su vida es integral y que va más allá de estar ocho horas laborando.

“Cuando estoy en una llamada y aparece un hijo saludando o asomándose a ver quién hay detrás de la cámara, una mamá ofreciendo café o hablando con una tía por teléfono, o hasta un perro ladrando; y el dueño de esos sonidos pide perdón avergonzado, me siento avergonzado yo mismo; pero es porque esa otra persona sienta esa presión”, indica una usuaria de la red social Linkedln, Ana Vélez.

Podemos vivir sin disculparnos porque los hijos sean niños, porque las madres quieran estar presentes en nuestros días, o porque nuestro perro sea un perro. El teletrabajo abrió las puertas de nuestra casa, de nuestra humanidad, nos demuestra que por más que seamos profesionales, primero somos personas, hijos, padres. Evitemos disculparnos, demos la bienvenida con amor, abracemos nuestra humanidad”, agrega.

Angie López
el autorAngie López
Editora Vida y Éxito - angie@vidayexito.net

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