Decido ser “mi mejor versión”

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Decido ser “mi mejor versión”

Liderazgo femenino

La columna Liderazgo con propósito, de Karla Icaza, Vicepresidenta Ejecutiva Gobierno Corporativo de Grupo Promerica.

Hace unos días participé en un evento de liderazgo que estuvo espectacular. Una de las charlas fue sobre la actitud de los líderes y casi al cierre de esta, el expositor dijo una frase que me caló: “Debo ser mi mejor versión”, refiriéndose a nuestra actitud. En su charla dio varios ejemplos de las actitudes negativas que a veces podemos tener y de cómo ellas afectan a las personas que tenemos a nuestro alrededor y a nosotros mismos. Justamente, mientras escuchaba la charla, recibí un mensaje desafortunado que me enojó mucho y me dolió. En el momento me abstuve de responder y me alegra no haberlo hecho, porque iba a hacerlo de mala manera, dejándome llevar por las emociones. He aprendido que en casos como estos, es mejor “agarrar aire” y “contar hasta mil” antes de proceder.

Karla Icaza, Vicepresidenta Ejecutiva Gobierno
Corporativo de Grupo Promerica.

La vida está llena de decisiones, algunas trascendentales y otras muy sencillas, como decidir la ropa que voy a usar ese día. Si algo he disfrutado del encierro por la pandemia es que esa decisión se ha vuelto más simple; un par de jeans y una blusa fresca es más que suficiente. Por mi trabajo me tocaba viajar a menudo y había días que empacaba rapidísimo, pero otros me tomaban mucho tiempo decidir. Si es difícil a veces decidir la ropa del día, ¿cómo podía saber lo que iba a querer ponerme tres días después?

En el mismo evento del que les hablo al inicio, una de las charlas tenía un alto contenido de factores psicológicos que fueron muy ilustrativos para mí. Aprendí que las emociones son neutras y más bien dependen de la conducta a través de la cual se expresan. Pero las emociones las controlamos nosotros. Yo estoy consciente de cuáles son mis debilidades de carácter, conozco perfectamente mi temperamento, y ambas cosas me han ayudado mucho para tratar de ser una mejor persona porque he aprendido a administrarme. Pienso que las personas que arrastran negatividad y están constantemente viendo como “aplastan” a los que les rodean, son personas que carecen de alegría y gratitud en su vida, y ambos son una decisión. Cuando nos despertamos por la mañana le mente comienza a volar y generalmente lo primero que llega son los problemas y las situaciones difíciles; en fin, todo lo malo y lo negativo. Recuerdo que cuando mis hijos estaban chiquitos y se levantaban de mal humor, los tomaba de la mano y los llevaba de regreso a su cama y les decía: cerrá los ojos y levantáte otra vez, pero “con el pie derecho” para que te cambie el humor. Esto me funcionó muchas veces porque al hacer el ejercicio, se ponían a reír y asunto arreglado.

Cuando abro los ojos en la mañana, desde mi fe, lo primero que hago es agradecerle a Dios por un nuevo día. Sin importa las situaciones que de antemano sé que tengo que enfrentar, lo hago tomada de Su Mano. Y ahora tengo un ingrediente adicional que me ayuda y es la decisión de ser cada día “mi mejor versión”.

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1 comentario

  • Inicié la lectura de la artículo un poco fatigada de escuchar una y otra vez que somos capaces de controlar nuestras emociones y que dependen de nuestra actitud y demás. Pero hubo dos detalles (reales y humanos) que me animaron a escribir un comentario. El primero que aunque parezca trivial y frívolo decidir qué ropa me voy a poner dentro de 4 días, puede perfectamente ser una toma de decisiones relevante en perspectiva de pertinencia, clima, objetivos, cuando una trabaja y viaja amenudo. El segundo, me agradó muchísimo leer que la autora reconoce sus debilidades de caracter y su temperamento y que el aprender a administrarse le ha ayudado mucho. Y es que aprender a administrarse es una batalla real de todos los días para todos aquellos y aquellas que aspiramos a ser nuestra mejor versión cada día (Habitus electibus in mediocritate consistens) y cuya decisión y esfuerzo merece todo nuestro reconocimiento.

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