¿Quién es María José Wright?

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¿Quién es María José Wright?

La historia de una madre que perdió a su hijo debido al odio y a las armas de fuego. Ahora lucha por una causa que busca salvar muchas vidas.

Por María José Wright

La respuesta hoy es muy diferente a la de hace cuatro años. En enero del 2016 estaba viviendo con mucha satisfacción los frutos de mis esfuerzos como madre, esposa y compañera de negocios. Tres hijos adultos encontrando su camino de quienes podía sentirme orgullosa, un matrimonio duradero de casi cuarenta años con el amor de mi vida, y varias empresas pujantes y exitosas que ya nos permitían una vida más holgada y tranquila. Estaba anticipando dedicarme un poco más a seguir mis intereses, viajar y emprender nuevos proyectos. Pero en junio de ese año mi universo entero se volcó. Mi segundo hijo, Jerry, de 31 años, murió en una lluvia de balas en un ataque terrorista que dejó 49 muertos, 58 heridos y centenares traumatizados. Una tragedia violenta y horrífica.

La pérdida de mi Jerry, amoroso, dulce y querendón con todos, que conmigo era especialmente gentil y cariñoso, que me llamaba todos los días solo para ver en qué andaba, cuyo amor lo sigo palpando en lo más profundo de mi ser junto con el dolor de su ausencia es algo con que vivo todos los días. Pero la injusticia del evento, el dolor de todas esas familias afectadas y mi gran fe en Dios me impulsó a tratar de sacar algo bueno de ese evento de maldad y odio. Me dije que, si mis esfuerzos podían salvar una vida, el esfuerzo lo valía y una madre menos lloraría a su hijo. Y por eso me he dedicado, junto con mi esposo Fred, a promover encarecidamente la reducción de la violencia por armas de fuego en los Estados Unidos.

Mi causa

En los Estados Unidos de América mueren en promedio todos los días más de 100 personas a causa de las armas de fuego. Por cada persona que muere, dos son heridos por disparos. Y de esos hay casi 40.000 muertos anuales, un buen porcentaje son suicidios.

La tasa de homicidios en los EEUU es 25 veces más alta que otros países industrializados. Es la segunda causa principal de muerte de niños y adolescentes, y su impacto social y económico es astronómico. El problema está creando una generación entera que está creciendo con desórdenes traumáticos que afectan su desarrollo emocional, educativo y más tarde, profesional. Esto a su vez tendrá un impacto económico a futuro además del costo presente de gastos médicos, sociales e impacto laboral por casi 80.000 heridos anualmente por disparos. Y cabe recordar que todas estas estadísticas son pocas comparadas con el dolor y la angustia de todas esas familias afectadas.

El problema de la violencia va mano a mano con el gran número existente de armas y su fácil disponibilidad. Poca gente sabe lo inmensamente laxas que son las leyes que rigen la compra y venta de armas en EEUU. En muchas partes uno puede comprar un arma de guerra LEGALMENTE sin ni siquiera presentar su identificación.  Desde los años setenta los grupos de productores de armas han invertido muchísimo dinero y esfuerzo en empujar por leyes cada vez más flojas para facilitar y aumentar las ventas de armas. Y con más armas, menos entrenamiento y menos cuidado de que estas no caigan en manos peligrosas – y la violencia ha subido. Pero es completamente posible tomar medidas sensatas que salven vidas y que respeten la ley constitucional. La solución es buscar cómo evitar que las armas caigan en manos peligrosas.

El problema es complejo, controversial y tiene su intersección con otros problemas sociales, pero ignorar un problema porque es difícil poco lo resuelve. Y por eso mi esposo y yo nos hemos enfocado en tratar de promover leyes que tengan sentido común – como exigir una verificación de antecedentes criminales y siquiátricos para toda venta de arma, educar y promover una cultura de responsabilidad entre los dueños de armas de fuego – algo tan sencillo como guardar una pistola bajo llave le puede salvar la vida a un niño por ejemplo – y apoyar programas en comunidades más propensas a la violencia para tratar de parar los ciclos que contribuyen al crimen violento.

¿Cómo lo hemos hecho? Usando nuestras habilidades empresariales: estudiando el problema y los datos, aliándonos con socios confiables e íntegros, usando nuestros recursos y trabajando muy duro. Y confiando que Dios y Jerry nos guiarían.

Jerry Wright

Buscamos primero la eficiencia de juntarnos a un grupo fuerte que estaba ya tratando de hacer algo en este ámbito. Nos conectamos con Everytown for Gun Safety, la organización que fue fundada por Michael Bloomberg después de ser alcalde de Nueva York. El cuenta como se cansó de asistir a tantos funerales de gente joven muertos por las armas de fuego y fundó Alcaldes En Contra de las Armas Ilegales. Esta organización se juntó con el grupo voluntario de “Moms Demand Action for Gun Sense” en 2015 y se formó Everytown – la organización más grande en Estados Unidos que promueve la reducción de la violencia por armas de fuego. Hoy cuenta con más de seis millones de seguidores y patrocinadores.

Al mes de la masacre en Orlando visitamos a congresistas en Washington- hablamos con el Senador Marco Rubio y Congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Carlos Curbelo, con quienes nos mantenemos en contacto. Y empezamos un curso largo y profundo sobre la violencia por las armas en los EEUU.

Como voluntarios con esta organización, nos hemos dedicado incansablemente a compartir nuestra historia y la de Jerry con enorme variedad de grupos. Con marchas enormes de millares de personas, con audiencias de artistas y ejecutivos de música para los Billboard Awards en California, grupos de todo tamaño en iglesias y sinagogas, y con pequeños grupos como clubs de condominios y reuniones caseras. Hasta con la persona en fila de compras o al compartir un ascensor.

Hemos participado como expertos sobre el tema en paneles educativos para universidades, incluyendo el Kennedy School of Public Policy de Harvard. Hemos dado clases sobre cómo manejar el tema de armas y niños a padres de familia, a grupos campesinos, a estudiantes preparándose para enseñar en Centros de Parvularios. Hemos dictado clases de activismo y leyes a colegiales y grupos políticos. Hemos hecho entrevistas para la radio, televisión y media digital incluyendo Fox y CNN. Hemos estado en revistas nacionales como Vogue y América, hemos hecho podcasts y hasta un video musical con Michael Franti.

Hemos escrito cartas, golpeado puertas, hecho llamadas, viajado a la capital de Florida para hablar con legisladores de ambos partidos, hemos inspirado y alentado a miles de voluntarios a participar en nuestro proceso democrático y hemos abrazado a muchísimos padres que cargan este mismo dolor. Hemos trabajado con las comunidades más afectadas por la violencia apoyando programas educativos, colaborado con la policía en encuentros comunitarios, financiando programas para proveer lugares seguros y que promueven alternativas a las pandillas y la violencia.

Entre más aprendemos, más vemos la complejidad del tema y sabemos que poco se resolverá en nuestra vida – pero estamos haciendo lo que podemos para que el arco de la historia vaya en la dirección correcta – hacia la paz y la justicia.

¿Que hemos logrado? Cuando empezamos a participar en este movimiento el tema de las armas de fuego ni siquiera se mencionaba. Hablar de prevenir la violencia armada era casi tabú. No se discutía en la mesa y mucho menos en la arena política. Los candidatos políticos evitaban siquiera a decir la palabra “arma de fuego”. Y la fuerza de la Asociación Nacional del Rifle era todopoderosa.

Hoy más del 80% de los estadounidenses están a favor de la verificación de antecedentes criminales y siquiátricos para toda venta de arma. Hay mucha más conciencia de las tragedias que un arma descuidada puede traer. Los políticos están debatiendo el tema, haciendo campaña y ganando elecciones apoyando leyes sensatas que ampliarían la seguridad pública. Incluso legisladores conservadores están dispuestos a dialogar sobre medidas que podrían ayudar, como requerir más entrenamiento. Y la venerada Asociación Nacional del Rifle, que era históricamente la promotora de entrenamiento y respeto hacia las armas, además de haber ganado una imagen de velar más por los intereses de los fabricantes que sus miembros, se ha visto enredada en escándalos financieros y violaciones de la ley que la han debilitado.

Pero como todo movimiento sociocultural cuando se logra avanzar – viene la reacción – y eso es lo que creo estamos viendo con el surgimiento de milicias armadas antigubernamentales.

Nosotros seguiremos promoviendo el dialogo, el orden legal y el respeto por que creemos firmemente que hay mucho campo en común que podemos hallar si apoyamos la democracia y la preservación de sus principios, ante todo.

¿Como apoyar? Aprender sobre este tema y lo diferente que son las leyes en muchos países con los Estados Unidos. Evaluar su impacto socio/económico y estudiar posibles soluciones. Los sitios web de organizaciones como Everytown Research, Giffords Law Center o Brady Campaign, tienen mucha información y estadísticas. Entre más gente conoce el tema, más discusiones válidas y productivas se pueden tener. Y es así como se siembra soluciones. Sabemos que éste es un problema muy particular a los Estados Unidos, así que comentarlo con sus amigos y familias que vivan acá y alentarlos a apoyarnos es una gran ayuda.

Para aquellos que votan en los Estados Unidos y quieren mantenerse al tanto de leyes a nivel nacional o estatal – se pueden anotar a recibir correos electrónicos de cualquiera de las organizaciones mencionadas como son Everytown for Gun Safety,Giffords Law Center, o Brady Campaign to End Gun Violence. Y siempre se puede servir como voluntario en grupos locales y nacionales con Moms Demand Action for Gun Sense.

Redaccion
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