Panamá lidera la vacunación contra el COVID-19 con el 63% de la población en la región

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Panamá lidera la vacunación contra el COVID-19 con el 63% de la población en la región

Le sigue Costa Rica con un 58% de la población.

La Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma)  reitera su llamado a la confianza en las vacunas, ya que son las herramientas principales y más innovadoras que existen hasta el momento para contribuir al control de la pandemia del COVID-19 a nivel global.

“Fedefarma en conjunto con la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas (IFPMA) nos unimos al llamado de organismos internacionales y de gobiernos, para reiterar la confiabilidad de las vacunas aprobadas por las más estrictas autoridades regulatorias.  La población puede confiar en estas vacunas contra COVID19 como lo ha hecho históricamente con otras,  desde hace 225 años cuando se descubrió la primera vacuna contra la viruela.  La población tiene razón si cree que crear una vacuna tan rápido no es lo normal; porque es una hazaña extraordinaria, lograda gracias a  los avances científicos y a la experiencia acumulada, así como a la unión de esfuerzos de organismos internacionales, la industria farmacéutica y el sector científico, que hicieron que el plazo para obtenerla marcara un  hito en la historia de la humanidad”, afirma Victoria Brenes Ruiz, directora ejecutiva de Fedefarma.

La plataforma de la Universidad de Oxford (con datos oficiales de gobiernos y Johns Hopkins Coronavirus Resource Center) permite leer:  “El 32,7% de la población mundial ha recibido al menos una dosis de la vacuna COVID-19 y el 24,6% está completamente vacunada. Se han administrado 5.000 millones de dosis en todo el mundo y ahora se administran 33,56 millones cada día. Solo el 1,4% de las personas en países de bajos ingresos ha recibido al menos una dosis”.

Según IFPMA, la industria farmacéutica  estima que para el cierre del 2021 habrá producido la cantidad suficiente para vacunar a la población adulta del mundo, unos 11.000 millones de dosis.

En la región centroamericana y del Caribe, éste es el avance en vacunación al 23 de agosto, donde  Panamá supera el 63% de cobertura en vacunación,  seguido de Costa Rica con un 58% y República Dominicana con un total de 53%. Los tres países supera el promedio mundial de 33%.

Por otra parte,  de  acuerdo con la plataforma de la Universidad de Oxford, Panamá con 104.753 casos  Costa Rica con 86.501 y Cuba con  49.795 registran la mayor cantidad de casos confirmados por millón de habitantes.

En muertes por causa de COVID-19, también por cada millón de habitantes, Panamá registra 1.623 muertes, Costa Rica 1.043,  Belice  883 y Honduras 867.

Los siete pilares de confianza en la vacuna COVID-19

De acuerdo con IFPMA y Fedefarma, con la aplicación de la vacuna del COVID-19, cada día se generan más datos que dan respaldo a las múltiples razones para confiar en ellas.  Aquí agrupadas en 7 grandes pilares:

1.Las vacunas salvan vidas todos los días. Se han administrado más de 5 billones de dosis de vacunas contra la COVID-19  (Universidad de Oxford) a personas de todo el mundo y las pruebas demuestran que funcionan, porque vacunarse disminuye el riego de morir o enfermar gravemente.  Los datos demuestran que las vacunas contra la COVID-19 funcionan muy bien para prevenir la hospitalización y la muerte.  Los beneficios conocidos y potenciales sobre la protección de la vacuna contra el COVID-19 superan los riesgos conocidos y potenciales.

2. Todas las vacunas contra el COVID-19 pasan por procesos estrictos de investigación y desarrollo para garantizar su seguridad y eficacia. Todas las vacunas contra el COVID-19 se someten  a pruebas estrictas y a evaluación científica, igual  que las vacunas para otras enfermedades. Tras ensayos clínicos con miles de voluntarios, con supervisión de un grupo independiente de expertos, obtienen la aprobación de las autoridades sanitarias independientes y estrictas (FDA en EEUU,  EMA en Europa y PMDA en Japón), que solo aprueban una vacuna para su uso generalizado cuando los resultados de los ensayos clínicos demuestran que los beneficios de la vacuna superan sus riesgos conocidos y posibles.

3. Tras su aprobación, se siguen controlando y monitoreando todas las vacunas contra el COVID-19. Estas vacunas se están vigilando más de cerca que cualquier otra vacuna en la historia.  Las autoridades sanitarias siguen asegurándose de que las personas y los lugares que producen las vacunas  cumplen con todos los estrictos estándares de seguridad y eficacia.

4. Décadas de experiencia y una colaboración sin precedentes nos ayudan a avanzar rápidamente. La industria biofarmacéutica se basa en décadas de experiencia en la generación de diferentes vacunas.  Las vacunas contra el  COVID-19 se generaron más rápido porque disponemos de mejor tecnología y más conocimientos y experiencia para ayudar a desarrollarlas.

En respuesta a la pandemia, se han llevado a cabo más de 200 ensayos clínicos y casi 300 asociaciones, así como también esfuerzos en equipo entre empresas biofarmacéuticas de todo el mundo.

Los laboratorios dan a las autoridades sanitarias acceso a los resultados de los ensayos clínicos durante todo el proceso de desarrollo, en lugar de esperar hasta el final del proceso como es habitual.  Esto acelera el proceso.

5. Vacunarse es protegerse a sí mismo, a sus seres queridos y a su comunidad. Cuantas más personas se vacunen, más éxito tendremos para detener la propagación del virus del COVID-19 y acabar con la pandemia.

La vacunación de niños y jóvenes también ayudará a protegerlos y a detener la propagación del virus a otras personas.

6. Todos necesitamos vacunas para volver a la vida normal. Nadie puede acabar con la pandemia solo. Tenemos que unirnos: los fabricantes de vacunas, las autoridades sanitarias, los gobiernos, las comunidades, los proveedores de atención sanitaria y todas las personas.  Las vacunas son nuestra mejor oportunidad para volver a la vida normal.

 7. Nos comprometemos a garantizar que las personas que más necesitan las vacunas las reciban. A pesar de los enormes esfuerzos realizados para aumentar la producción por parte de las empresas biofarmacéuticas y sus socios, actualmente las vacunas contra el COVID-19 no llegan de forma equitativa  a todas las poblaciones que más las necesitan en todo el mundo.  Los fabricantes, los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales deben trabajar en conjunto y tomar medidas urgentes para solucionar esta situación.  La acción inmediata se centra en intensificar el reparto responsable de las dosis, y en aumentar la producción de vacunas sin comprometer su calidad ni su seguridad.

el autorRedaccion
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