Medidas que garanticen fuentes de empleo en Honduras + arancel para proteger la industria nacional a como lo está haciendo correctamente Panamá por Roberto J. Argüello, Chairman de Vida y Éxito y Presidente de CEO Advisors

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Medidas que garanticen fuentes de empleo en Honduras + arancel para proteger la industria nacional a como lo está haciendo correctamente Panamá por Roberto J. Argüello, Chairman de Vida y Éxito y Presidente de CEO Advisors

Honduras atraer más inversión extranjera.

El gobierno del presidente Juan Orlando Hernández ha tomado numerosas medidas en defensa de la salud de la población y todo apunta a que estas están siendo efectivas.

Por Roberto J. Argüello, Chairman de Vida y Éxito y Presidente de CEO Advisors
rjarguello@ceoadvisors.us

Roberto J. Argüello, Chairman Northern Media Group y Vida y Éxito.

La crisis del Covid-19 ha dejado su huella a nivel mundial, poniendo a prueba la capacidad de los sistemas de salud de todos los países, desde los más desarrollados hasta los más pequeños y en vías de desarrollo. Más allá de eso, esta pandemia ha dejado fuertes repercusiones en la estabilidad social y económica de cada país; y Honduras incluida.

A la fecha, los 351 casos positivos confirmados de Coronavirus en Honduras han significado una parálisis total de la ya afectada economía por los últimos 26 días. Honduras, un país donde el 43,8% de su población vive bajo el umbral de la pobreza y el 22,9% en pobreza extrema, precisa urgentemente, y mucho más ante esta crisis de salud, que se implementen medidas de protección para garantizar la estabilidad económica y social del país.

El gobierno del presidente Juan Orlando Hernández ha tomado numerosas medidas en defensa de la salud de la población y todo apunta a que estas están siendo efectivas. Es aparente que la propagación del virus se ha contenido en gran parte, logrando así que el sistema de salud pueda enfrentar de forma efectiva los afectados, así como todos aquellos pacientes que sufran de otras emergencias como ataques al corazón y apendicitis, entre muchas más.

El daño colateral ocasionado por el Covid-19 en la economía mundial y en la de Honduras se ha visto reflejado en el comercio, la banca, el turismo, y diferentes sectores económicos e industriales del país, como lo es el sector de la construcción. Este sector en Honduras genera alrededor de 250 mil empleos de manera directa, entre zonas rurales y zonas urbanas; esto representa un total de aproximadamente 800 mil a 1 millón de personas que dependen indirectamente de esta actividad. En las últimas semanas, en las cuales se han visto detenidas las obras y proyectos de construcción en el país, la industria ha perdido alrededor de 20 millones de lempiras diarios debido a esta paralización, según declaró Silvio Larios, Gerente de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (CHICO).

El sector de la construcción es vital para la economía de país ya que, además de las empresas constructoras, participan en ella también pequeños y grandes proveedores, ferreterías, areneros, distribuidores de hierro y las empresas cementeras, siendo estas últimas una pieza clave para el mantenimiento del sector y de la economía del país, por lo que constituyen un buen ejemplo para analizar problemáticas comunes a varias industrias. Ante la inminente caída del sector construcción, y como resultado de la pandemia, se ve amenazada la sostenibilidad de miles de familias hondureñas que encuentran en estos sectores, directa e indirectamente, su única fuente de ingreso.

El gobierno del presidente Juan Orlando Hernández en alianza con el sector privado, incluyendo la banca privada, el Banco Central de Honduras (BCH) y el Consejo de la Empresa Privada (COHEP) han tomado medidas efectivas para mitigar el impacto económico y social del Covid-19 en Honduras. Queda más que claro que la reactivación de la economía es de vital importancia para el bienestar de la población hondureña. Esta dependerá de que la crisis de salud sea vencida para que la menor cantidad de hondureños sufra o muera del Coronavirus. Una vez controlada o vencida la crisis la prioridad será identificar esas medidas que sean efectivas en reactivar la economía.

El gobierno hondureño ha dejado claro que una de las iniciativas de su gobierno será que Honduras sea autosuficiente en la cadena alimentaria. ¿Nos podríamos imaginar qué hubiera pasado si el pueblo hondureño durante esta crisis no hubiera tenido acceso a abastecerse de alimentos? Esta iniciativa del presidente Hernández hay que ejecutarla. De lograrlo se crearán miles de puestos de trabajo y en el proceso la seguridad alimenticia del pueblo hondureño estaría garantizada.

De igual forma hay que proteger a toda la industria hondureña, la cual genera miles de puestos de trabajo en el país, permitiéndoles a estas personas gozar de sueldos y prestaciones importantes. Recordemos que la Industria es la actividad económica que sé basa en la producción de bienes a escala con la ayuda de máquinas especializadas. Para que un país sea industrial se tiene que gozar de números e importantes requisitos como capital o inversión, incentivos de gobiernos, ciudades y alcaldías, entrenamiento y educación de fuerza laboral, infraestructura como puertos y carreteras y una posición geográfica como la de Honduras, que está a menos de 1.200 kilómetros de la primera economía del mundo, Estados Unidos.

Los beneficios que ofrece la industria a un país como Honduras son enormes. Tomo por ejemplo la industria productora de cemento en Honduras, la cual genera más de 800 empleos directos y más de 4.000 indirectos, aporta más de 2.000 millones de lempiras anuales a la recaudación fiscal del país e invierte millones de lempiras anualmente en proyectos sociales a nivel nacional. Está super claro que la industria del cemento juega un papel estratégico en el crecimiento económico y el desarrollo social de Honduras.

En las últimas décadas la globalización y el pensamiento económico ha sido de promover el traslado de las industrias a países como China. Si bien es cierto, el comercio internacional representa grandes oportunidades de hacer negocio con otros países, en ocasiones es necesario proteger la industria nacional de ciertas importaciones masivas e inesperadas de productos, que, si no se regulan, ponen en peligro miles de empleos, cifras millonarias en recaudación de impuestos, afectación de forma negativa a la balanza de pagos y que retrasan el desarrollo económico del país. En la etapa tan crítica de una crisis de salud en la que se encuentra Honduras, de la cual apenas se comienzan a ver los efectos negativos en la economía, el Gobierno Nacional del presidente Hernández debe proteger a esas industrias locales que tienen la capacidad de garantizar fuentes masivas de empleo y que contribuyan también a la recaudación del fisco nacional y a mejorar la balanza de pagos.

Honduras debe seguir el ejemplo de otros países que han tomado cartas en el asunto para velar por la preservación de fuentes de trabajo como una medida de reactivar la economía, tal como lo hizo el gobierno de Panamá el pasado 31 de marzo del presente año, mediante el Decreto de Gabinete No. 28994. El propósito de este decreto es proteger al sector de la construcción para garantizar las fuentes de empleo y la sostenibilidad de los ingresos de las familias panameñas que dependen de él, mediante un incremento del 10% al 30% al Arancel Nacional de Importación, específicamente para el cemento importado.

Bajo esta misma línea tenemos el ejemplo de Japón, cuyo gobierno ha destinado US$2.2 mil millones como un estímulo económico, para sus fabricantes, ante la pandemia del Covid-19, para mover su producción fuera de China y volver a producir localmente.

El riesgo al que se enfrenta la industria cementera hondureña en particular es considerable ante esta crisis, y se acrecienta aún más cuando entran en juego las importaciones desreguladas de cemento. En los últimos 5 años, las importaciones provenientes de China y Turquía han desplazado la producción nacional de cemento en un 15,3% y este deterioro de la producción local no solo ha tenido efectos negativos fiscales para el país, al dejar de percibir L. 575 millones solo en el 2019, pero también ha resultado en la pérdida de cientos puestos de trabajo en los últimos dos años. Permitir la introducción de competidores importados, que además no operan bajo condiciones igualitarias a los productores locales, promueve la desaceleración económica y pérdida de empleos en sectores tan influyentes como lo son la industria del cemento y el sector de la construcción.

Hoy, más que nunca, el gobierno del presidente Juan Orlando Hernández debe adoptar medidas extraordinarias que velen por la preservación de empleos en el país, entre ellas elevar el arancel para las importaciones de cemento, de un 10% actualmente, al techo máximo permitido por la consolidación arancelaria de Honduras en la Organización Mundial de Comercio (OMC), el cual es un 35%. Esto debería establecerse de manera inmediata, y mantenerse vigente mientras sea necesario, para impedir que se siga perjudicando a una industria local.

Roberto J. Argüello

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