El día en que la humanidad enfermó y el mundo respiró

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El día en que la humanidad enfermó y el mundo respiró

Mientras los humanos nos albergamos en nuestras casas, la naturaleza parece reclamar lo que es suyo y animales salvajes colman las calles de ciudades fuertemente atacadas por la emergencia sanitaria que presentó el Covid-19.

Alrededor del mundo, imágenes y sus secuencias en movimiento demuestran que los animales, sin consciencia alguna, reclaman el espacio que, por naturaleza, les perteneció y que la raza humana, hace siglos, les arrebató. Delfines en Venecia, jabalíes en Barcelona, pavos reales en Madrid, patos salvajes disfrutando de las fuentes en Roma o pumas deambulando por las calles de Santiago de Chile.

Pareciera que, ante la ausencia humana, la vida silvestre nos reclama en la cara, de manera pacífica e instintiva, en medio de toques de queda, el daño que le hemos causado.

Mientras tanto, y como si se tratara de una película de ciencia ficción, satélites de la misión Sentinel, del Componente Espacial Copérnico (programa de observación de la Tierra más ambicioso de la historia y contribución europea al Sistema Global de Sistemas de Observación de la Tierra, GEOSS) demostraron cómo la caída en la actividad productiva en China e Italia disminuyó las emisiones de dióxido de nitrógeno sobre la atmósfera.

De acuerdo con información provista por el Observatorio de la Tierra, de la Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio de Estados Unidos (NASA), la contaminación  medida en micromoles por metro cuadrado disminuyó en China y Hong Kong, como efecto colateral positivo de la pandemia del Coronavirus (Covid-19). El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica que un micromol  es una cantidad de una sustancia equivalente a una millonésima de mol (cantidad de sustancia de un sistema que contiene tantas entidades elementales como átomos hay en 0,012 kilogramos de carbono 12).

“Los satélites de la NASA y la Agencia Espacial Europea que monitorean la contaminación han detectado disminuciones significativas de dióxido de nitrógeno (NO2) sobre China. Hay evidencia de que el cambio está, al menos en una parte, relacionado con la desaceleración económica que siguió a la pandemia del coronavirus”, asegura el Observatorio de la Tierra de la NASA.

Los mapas satelitales de la NASA y la Agencia Espacial Europea muestran la disminución de la mancha de contaminación sobre el gigante asiático.
Créditos: Observatorio de la Tierra de la NASA.

Las imágenes de los mapas demuestran una reducción en el tamaño de la mancha de tonos amarillos, naranjas y marrones, para dar espacio a una fotografía satelital casi completamente libre de ellos.

“Esta es la primera vez que he visto una disminución tan dramática, en un área tan amplia, debido a un evento específico”, dijo Fei Liu, investigador de la calidad del aire en el centro espacial Goddard, de la NASA.

Liu recordó ver una disminución en los niveles de NO2, en distintos países durante la crisis económica que inició en el 2008, pero lo catalogó como “gradual”.

El Observatorio de la Tierra también registró una disminución en las concentraciones de NO2 en Italia, debido a las medidas de cierre total de ese país, cambio que resulta “particularmente evidente en el norte de Italia”.

Por otra parte, imágenes tomadas a más de 800 kilómetros de la superficie terrestre por el satélite de la Agencia Espacial Europea Sentinel 5 muestran un drástico descenso de la contaminación en buena parte de Europa .

“Las concentraciones de este gas cambian de un día para otro debido a las condiciones meteorológicas, por eso no podíamos sacar conclusiones rápidamente. Al combinar los datos acumulados en 10 días los efectos de la meteorología quedan atenuados y se empiezan a ver claros los efectos de las actividades humanas”, explicó Henk Eskes, del Real Instituto de Meteorología de Holanda (KNMI) en colaboración con la Agencia Espacial Europea.

Aunque las imágenes no permiten saber el valor exacto de la caída de la concentración de este gas, Claus Zehner, jefe de la misión Copérnico Sentinel 5-P explicó que aproximadamente está entre un 30% y un 40% de los valores medios y que su equipo trabaja en concretar esas medidas.

¿Qué son los NO2?

De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), el dióxido de nitrógeno (NO2) es un grupo de gases altamente reactivos conocidos como óxidos de nitrógeno (NOx). El NO2 llega al aire producto de la quema de combustibles de vehículos, camiones, autobuses, plantas de energía y equipo todo terreno.

“Respirar aire con altas concentraciones de NO2 puede irritar las vías respiratorias humanas. Esas exposiciones durante periodos cortos pueden agravar enfermedades respiratorias, particularmente el asma, lo cual puede llevar a síntomas respiratorios como tos o dificultad para respirar, internamientos hospitalarios y visitas a salas de emergencias. Exposiciones más prolongadas a concentraciones de NO2 pueden contribuir al desarrollo del asma e incrementar potencialmente la susceptibilidad a infecciones respiratorias. Personas con asma, al igual que niños y adultos mayores están en un mayor riesgo ante los efectos en la salud de los NO2”, asegura la EPA.

La agencia afirmó que los NO2 junto con otros NOx reaccionan con otros químicos en el aire para formar ozono y material particulado (particulate matter). Ambos también resultan peligrosos al ser inhalados, debido a sus efectos sobre el sistema respiratorio.

Mucho se ha hablado de que consumimos más recursos naturales cada año de los que están disponibles, de que la fecha de caducidad del mundo podría ser el 2020, el 2035 o el 2050. Lo cierto es que el sabio encuentra en la crisis una oportunidad. Es tiempo de escuchar el llamado de la naturaleza y tomar acción, pues la diferencia la hacemos cada uno de nosotros, con lo que parecieran pequeñas e insignificantes acciones.

¡Usted puede salvar el planeta!

La Organización de las Naciones Unidas, en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, enmarca, en el apartado #13, Acción por el clima, una serie de acciones para combatir el cambio climático.

A continuación, algunas acciones  que usted puede tomar:

  • Enchufe los electrodomésticos en una regleta y desconectándolos por completo cuando no los utilice.
  • Pague facturas en línea, ahorre papel.
  • Apague las luces si no las necesita.
  • Seque el pelo y la ropa de forma natural en lugar de encender una máquina.
  • Tome duchas cortas de 5 a 10 minutos.
  • Coma menos carne y pescado.
  • Congele los productos frescos y las sobras si no va a poder comerlos antes de que se dañen.
  • Utilizar los restos de alimentos como abono puede reducir los efectos del cambio climático.
  • Recicle papel, plástico, vidrio y aluminio.
  • Compre productos mínimamente empacados.
  • Evite precalentar el horno.
  • Sustituya los electrodomésticos viejos por modelos que aporten un consumo energético más eficiente y cambie las bombillas de la casa.
  • Instale paneles solares y reduzca su factura de electricidad.
  • Use fósforos de cartón o madera que no necesitan nada de petróleo.
  • Compre productos locales, proteja el empleo de sus vecinos.
  • Compre con la cabeza: planifique las comidas, haga listas de la compra y evite las compras impulsivas.
  • Compre únicamente marisco sostenible.
  • Desplácese en bicicleta, a pie o en transporte público. Use el carro cuando tenga un grupo grande de personas.
  • Utilice una botella de agua y una taza de café reutilizables.
  • Lleve su bolsa reutilizables a la compra.
  • Coja menos servilletas. No necesita un puñado de servilletas para la comida que compra para llevar. Tome solo las que necesite.
  • Mantenga el vehículo en buen estado, emitirá menos gases tóxicos.
  • Done lo que no utiliza. Las organizaciones benéficas locales darán una nueva vida a su ropa, sus libros y sus muebles poco usados.
  • Vacúnese y vacune a sus hijos. Proteger a su familia de enfermedades también ayuda a la salud pública.

Arturo Castro Barrantes

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