Mismo nombre, idéntico arrebato

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Mismo nombre, idéntico arrebato

Recolección de botellas plásticas para reciclar.

Patricia Belli ha presentado Principio de incertidumbre y Patricia Villalobos, Swarm. Ambas, bajo el título de Mujeres artistas nicaragüenses, han dejado su estela en la galería del bulevar de Ponce de León durante los meses de mayo y junio.

Belli, con sus instalaciones y dibujos, investiga conceptos como el caos y la armonía mediante el uso del armonógrafo, aparato mecánico del siglo XIX, cuyos péndulos generan imágenes geométricas. “Tengo tiempo de trabajar con cuestiones de catástrofes”, declara la artista, quien reconoce su fascinación por los fenómenos naturales, su relación de amor-odio con el agua– sustancia llena de contradicciones, por el miedo y belleza que provoca al mismo tiempo en el ser humano– y el temor que siente ante la posibilidad de morir ahogada.

“No sé nadar”, confiesa. Investigando desde el punto de vista plástico se encontró con el clima y “el afán de predecirlo”. Eso la condujo a trazar imágenes de ahogados, olas enormes, tormentas en el mar y de ahí llegó a hacer dibujos geométricos con un espirógrafo que le regalaron. Se trata de un instrumento con ruedas dentadas y varios orificios por los cuales se hace pasar la punta del lapicero. “Es un movimiento preciso, me encantó el sistema y empecé a jugar”, explica.

Belli trató de construir uno gigante y entonces “en Internet me encontré con el armonógrafo”, que “no es tan predecible, trabaja con un péndulo, con gran cantidad de variables y resultados”. No se sabe quién inventó este artilugio cuyo nombre surge “porque grafica la armonía”. El aparato, que describe figuras en espiral, a partir de leves variaciones en los pesos o el movimiento, sedujo a la nicaragüense. “Hay una relación simbólica entre lo que sucede con los armonógrafos y los huracanes y también la belleza”. Así nació Principio de Incertidumbre I y Principio de Incertidumbre II, “un armonógrafo loco más difícil de calibrar, que hace garabatos a veces con más ritmo, otras más errático”. Esta obra –que también la exhibió en la Bienal de Artes Visuales Nicaragüense y en la Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano– ha estado acompañada en la galería estadounidense con dibujos y pinturas.

En la actualidad, Patricia Belli, máster en Bellas Artes por el Instituto de San Francisco, California, está trabajando en dibujos de ahogados en paisajes, con la intención de que resulten “ominosos” y se conviertan en obras terminadas y autónomas. Mientras, continúa su labor como directora de la EspIRA (Espacio para la Investigación y Reflexión Artística), asociación sin ánimo de lucro de artistas visuales y gestores culturales, que nació en el 2001. “Promovemos la profesionalización de los artistas centroamericanos”, señala, por medio de varios proyectos.

“En Nicaragua todo el mundo es poeta mientras se demuestre lo contrario, y el dicho es cierto”, ironiza Belli al recordar su faceta de narradora que la llevó a publicar varios cuentos en la revista Artefacto. Aquella “racha” pasó, sin embargo, continúa escribiendo poemas.

Camuflaje entre paredes

La nicaragüense Patricia Villalobos, de padres salvadoreños y nacida en Estados Unidos, país en el que reside y donde se desempeña como profesora de Arte (Grabado) en Frostic School of Art, en Michigan, ha presentado Swarm en The Americas Collection. Es una instalación compuesta por 500 esculturas realizadas en poliestireno sobre pared, llamada así por alusión “al movimiento en masa –casi como una sola entidad– y el ataque y el asedio”.

Esas pequeñas, blancas e híbridas formas esculturales se camuflan en las paredes de la galería de manera orgánica, como metáfora del cuerpo, recordando a la piel y asemejando una propagación viral que sugiere movimiento y crecimiento continuo. “Quiero hacer referencia a los cambios que ocurren a nivel sistémico y enfatizar lo subversivo”, explica.

“Me interesa aludir al movimiento latente –prosigue Villalobos– que puede transformar toda una entidad o un sistema, ya sea político, económico, social, o cultural; y a elementos que aparentan ser inofensivos pero, gradualmente y desapercibidamente, invaden y alteran un sistema, como un virus o mutaciones celulares”. En este sentido, la artista apunta “al cambio que puede surgir de un solo individuo y que se puede transformar en un movimiento masivo”.

Swarm forma parte de una serie de instalaciones que Villalobos produjo en años anteriores. También la integran otras obras que ha expuesto para la Bienal de La Habana (2012), el Museo de Arte de El Salvador (2011), la Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano (Managua, 2010), Trienal del Caribe (Santo Domingo, 2010) y el Mattress Factory (Pittsburgh, 2009), entre otras.

Villalobos, máster en Bellas Artes por West Virginia University, ha participado en julio en la exhibición colectiva Deseo mimético en la galería Sol del Río Arte Contemporánea, en Ciudad de Guatemala, en cartel hasta el 2 de agosto. Y a finales de mes inaugura memeplex@N14°06’17” W87°11’59” en MUA (Mujeres en las Artes), en Tegucigalpa, Honduras, que juega con el meme, que viene de la palabra griega mimema, y representa una forma de propagación cultural. En esta ocasión las esculturas van a ser “erupciones que salen del cuarto”, dice esta artista que dialoga con el espacio y las dimensiones y estaba destinada a estudiar matemática, economía y negocios pero se topó con una materia de Arte y le fascinó el grabado. “Así empezó todo”, rememora.

Patricia Belli y Patricia Villalobos comparten las ocho letras de su nombre, una bella amistad y la seducción por la diversidad de los lenguajes artísticos.

Myriam B. Moneo

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