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En los últimos 10 años, los centroamericanos han experimentado toda una revolución de sabores y prefieren los ‘snacks’ salados.

Industria de‘snacks’ en franco crecimiento

El mercado de estos productos alcanza 31,8% del valor de ventas de alimentos envasados en América Latina, gracias a la revolución de sabores que ha experimentando esta industria en la última década.

Organizar una fiesta o reunión con amigos, compañeros o familiares requiere una lista de cosas básicas y, entre estas, figuran como protagonistas infaltables variedad de snacks o bocadillos para picar.

Igual pasa cuando vamos de paseo o simplemente queremos ver una película en casa o en el cine: resulta genial crear un combo con nuestros snacks favoritos para saciar el hambre.

Ya sean papitas con sabor a barbacoa, bolitas con queso cheddar, tortillas chip con diferentes
notas de picante, palomitas con sabores de temporada o fusión, donde se mezcla lo agridulce con lo salado, o un mix de frutos secos con confituras variadas, lo cierto es que este tipo de alimentos ya forman parte de nuestros antojos diarios.

Los gustos de los consumidores de la región se han transformado y la tropicalización de los sabores ha sido vital en el crecimiento y la aparición de nuevas opciones.

Los snacks se han vuelto excelentes opciones para completar las meriendas de los niños, llevar en la mochila rumbo al trabajo, al gimnasio o simplemente para usar de comodín entre comidas.

De acuerdo con datos del más reciente estudio de la empresa de investigación Euromonitor International, hasta febrero de 2016, el panorama del mercado de snacks muestra una tendencia en ascenso en las Américas.

“Las ocasiones para consumir snacks, así como los tipos de productos considerados como tales, se han ampliado en los últimos años. Hoy, el mercado de Latinoamérica abarca alrededor de un 31,8% del valor de ventas total de alimentos envasados, cifra muy semejante al promedio global de 32,2%. Norteamérica presenta la mayor proporción entre todas las regiones del mundo, con un 38,8%. Entre las categorías de más rápido crecimiento en las Américas se encuentran los snacks salados y dulces,
los queques o tortas y el yogur”, afirma Sean Kreidler, uno de los autores del reporte y gerente de investigación en Euromonitor International.

Además, la expansión del retail (venta al detalle) y los cambios en el estilo de vida de los consumidores latinoamericanos impulsan su crecimiento. Ante estos cambios, las compañías se han
visto en la necesidad de diversificarse y explorar nuevos sabores, con el propósito de competir con nuevas marcas y sabores que ingresan de diferentes latitudes.

Ante esta dinámica, la industria local se ve en la obligación de ser más productiva, con nuevas bases, nuevos sabores, con lanzamientos de manera periódica para no perder participación de mercado, ya que la competencia cada vez es mayor a través de distribuidoras y de importaciones de grandes cadenas.

“La microsegmentación de las marcas ha facilitado el crecimiento de la industria, a esto se suma el intercambio con países que no eran consumidores. Lo más gratificante ha sido ver la innovación en cuanto a ingredientes, la aparición de múltiples segmentos, todo esto ha motivado muchísimo a que la industria de packaging se vuelva mucho más flexible y competitiva para adaptarse y favorecer al productor de snacks”, afirma el guatemalteco Rodolfo Méndez, director de Effective Packaging Solutions, experto con 23 años de experiencia en la manufactura de empaques flexibles para alimentos en general.

Dispuestos a probar

En la última década, las ocasiones en las que se consumen snacks se han incrementado y también los tipos de productos. De acuerdo con las categorías que maneja Euromonitor, el universo de estos bocadillos envasados contempla productos tan variados como salados y dulces, galletas y barras energéticas, queques o tortas, confitería, helados y yogur, entre otros.

Sin embargo, los expertos aclaran que el continente americano es una región muy diversa en materia de este tipo de alimento y los gustos y preferencias varían según la región.

“El porcentaje que abarcan los snacks dentro de los alimentos envasados se ha mantenido estable
en un 32% a nivel global, aclarando que, en Latinoamérica y Norteamérica, dicho porcentaje avanza más rápido que en otras regiones”, agrega Jared Koerten, analista sénior de alimentos de Euromonitor.

De acuerdo con las nuevas tendencias, la demanda del consumidor está impulsando las categorías que se adaptan mejor a su rutina diaria y a sus cambiantes gustos.

Los gustos de los consumidores de América Central se han transformado y la tropicalización de los sabores ha sido vital en el crecimiento y la aparición de nuevas opciones.

“Lo que nos pedían las empresas productoras de snacks, un par de décadas atrás, eran sabores de quesos no tan ácidos, más tendientes a lo lácteo, a lo cremoso, no se tenía predominancia en sabores donde se involucrara la pimienta, el comino y nosotros empezamos a trabajar las notas picantes. Desde hace unos 10 años a la fecha, a través de los snacks, el consumidor centroamericano empezó a diferenciar el tema de un chipotle, un jalapeño, y empezó a adoptarlos en su dieta”, afirma el mexicano Armando Vázquez, gerente sénior de ventas internacionales de la empresa de ingredientes y
sabores Kerry.

De acuerdo con Vázquez, Guatemala fue el primer país centroamericano donde más rápido adoptaron los sabores picantes, seguido por Honduras, El Salvador y Nicaragua; los dos últimos países de la región que han adoptado dichos sabores son Panamá y Costa Rica.

En el caso de Centroamérica, los conocedores coinciden en que, a pesar de la diversidad de opciones, los productos estrella siguen siendo, en primer lugar, las tortillas chips, seguido por el extruido o insuflado (compuesto de maíz al que dan diversas formas, bolitas, palitos, cereales, etc.), las papas fritas y, más recientemente, las palomitas de maíz.

Salud y bienestar

Encontrar un equilibrio entre productos saludables, con buen precio y que generen máxima satisfacción, es el actual reto que enfrentan los procesadores de estos bocadillos, no solo en América Latina, sino a nivel global.

Los esfuerzos de los fabricantes, en particular, las empresas líderes del sector, se concentran en ampliar su portafolio con nuevos sabores dentro de las marcas más populares.

A esto se suma la creciente tendencia de los consumidores que cuidan su salud y quieren comer de manera más balanceada.

De acuerdo con Vázquez, “con tanta competencia en el mercado y con la nueva premisa de consumir alimentos más saludables, la estrategia de hoy es diferente. Ahora, las compañías se cuidan para ofrecer lo que llaman una etiqueta limpia; esto incluye lo saludable, bajo en sodio, horneados bajos en grasa y que no tenga de sabor el glutamato monosódico, ni colores artificiales”.

En esta misma línea, el estudio de Euromonitor señala que la conveniencia y las tendencias ligadas a la salud y el bienestar, incluidas las regulaciones gubernamentales, son los principales factores en el desarrollo y rendimiento de esta categoría.

Los consumidores están dispuestos a probar nuevos
sabores y opciones más saludables y naturales.

Por ejemplo, Costa Rica, Bolivia, Perú y Uruguay introdujeron prohibiciones a la venta de alimentos con alto contenido de sal, azúcar y grasa en las escuelas. Mientras que, en enero de 2014, en México se empezó a aplicar un impuesto especial del 8% a los alimentos altos en calorías.

“Los consumidores, que están cada vez más ocupados, buscan consumir snacks que reemplacen las comidas tradicionales. Esto beneficia a los productos con mayor cantidad de proteína que aportan una sensación de saciedad, así como las ofertas más sanas, que reducen la cantidad de sal, grasa o azúcar en la dieta del consumidor”, detalla Kreidler.

Antes estas regulaciones y nuevos hábitos, la lista de snacks más saludables con tendencia al alza en Latinoamérica está compuesta por productos que van desde yogures, barras energéticas, ofertas premium de golosinas y helados.

A esta lista se suman los frutos secos (maní, marañón, almendras, nueces, pistachos, avellanas, etc.), snacks con mayor cantidad de proteínas.

“En Centroamérica, el principal consumidor de snacks es Honduras, para buena parte de la población es lo que verdaderamente va a almorzar o comer en el día. Le sigue Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Una característica común es que en la mayoría de los países de la región prefieren los snacks con sabores salados”, afirma Vázquez.

Hacia el futuro se espera que los consumidores sigan buscando placeres más sanos que puedan disfrutar y satisfagan sus deseos de indulgencia, pero que los haga sentir menos culpables. Mientras que el reto de las empresas procesadoras de este tipo de bocadillos será cambiar la estrategia y tomar riesgos, para atraer a un consumidor más exigente que busca eliminar grasas trans, aumentar la fibra y optimizar los beneficios con sabor y funcionalidad.

Sobre Karla Echavarría

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