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September 5th, 2010
   
PORTADA [ Gran legado del liderazgo católico ]  

 

Jesucristo designó a Pedro y a sus sucesores como cabeza de su Iglesia. Esta jefatura suprema que se le confirió a Simón, aquel pescador discípulo de Jesús de Nazaret, se ha mantenido hasta la actualidad gracias al primado del Papa. En las Sagradas Escrituras son varios los pasajes en los que se hace alusión a su nombramiento, lo que deja sin lugar a dudas su designación, afirma el padre Pablo Arce Gargollo, en el portal católico www.encuentra.com.

El primado del Papa se nos ofrece como un verdadero regalo de Dios, garantía de unidad, de solidez, de cohesión y signo visible de su amor de padre para con la humanidad. Es por eso que la tradición, tal y como se recoge en los documentos del Concilio Vaticano II, insiste en el carácter de servicio que tiene todo el liderazgo cristiano, cuya cúspide la ocupa el Papa.

La jurisdicción sobre toda la Iglesia que ejerce el Papa es en primer lugar plena, porque implica toda la potestad otorgada por el mismo Cristo a su Iglesia; y suprema, porque no existe en la Iglesia ninguna otra potestad superior a ella. Puede ejercerse sin necesidad de ningún intermediario sobre toda la Iglesia, pastores y fieles, sin necesidad del beneplácito de la autoridad civil.

 

De forma ininterrumpida

Hay un aspecto de gran relevancia que se resume con la expresión sucesión apostólica. Así se indica que los apóstoles no son una figura aislada en la historia de la Iglesia propia de la primera época del cristianismo, sino que "por voluntad de Cristo estaban destinados a tener sucesores: los obispos, sucesores de los apóstoles y los Papas, sucesores de San Pedro".

Es así que al hablar de sucesión apostólica se alude también al poder de predicar y de administrar los sacramentos y del poder disciplinar dentro de la Iglesia. Se trata, entonces, de una misión a través de una transmisión realizada de persona a persona.

La sucesión apostólica se divide en dos partes: el envío por Cristo de los apóstoles; y la sucesión de éstos. En relación a esta última, es importante señalar que mientras "el apóstol Cristo es inmortal, sus apóstoles, a los que envía en su nombre, son caducos, por eso son necesarios sus sucesores, tal y como se afirma en la Biblia.

 

265 Papas

La sucesión ininterrumpida se verifica en que desde el inicio de la Iglesia se contabilizan 265 Papas. Pero, ¿cómo se prepara la elección papal?

Para organizarla se celebran dos tipos de reuniones de cardenales, que se denominan congregaciones. Una es la congregación general, encargada de los asuntos importantes y en la que pueden participar todos los cardenales, incluso los impedidos, y tiene lugar en el Palacio Apostólico Vaticano. Y la segunda es la congregación particular, que trata los asuntos ordinarios y está presidida por el cardenal camarlengo (el presidente de la Cámara Apostólica y gobernador temporal en sede vacante) y otros tres cardenales, uno por cada orden, llamados asistentes.

El voto de los cardenales es secreto. Prestan un juramento mediante el que se comprometen a mantener escrupulosamente el secreto sobre cualquier cosa que de algún modo tenga que ver con la elección del Papa, o que por su naturaleza, durante la vacante de la Sede Apostólica, requiera el mismo secreto.

En las congregaciones los cardenales establecen el día, la hora y el modo en que el cuerpo del difunto Papa va a ser trasladado a la Basílica Vaticana para su veneración por parte de los fieles, y también se dispone lo necesario para sus exequias. Asimismo se encargan de los preparativos de la Capilla Sixtina para que la elección del próximo Papa sea ágil, de manera ordenada y rodeada de absoluta reserva. Ellos mismos eligen a dos eclesiásticos "de clara doctrina, sabiduría y autoridad moral, para el encargo de predicar dos meditaciones sobre los problemas de la Iglesia en el momento de la elección".

También en las congregaciones se leen los documentos dejados por el Papa difunto al Colegio de Cardenales; "se anulan" su Anillo del Pescador y su Sello de Plomo; se asignan las habitaciones a los cardenales electores, y se fija el día y la hora del comienzo de las operaciones de voto.

Una vez finalizadas todas estas tareas por parte de las congregaciones, comienza la elección del Papa en la Capilla Sixtina.

Los electores, que no deben ser más de 120, son solamente los cardenales menores de 80 años. Todos ellos realizan un juramento que asegura que guardarán en secreto lo referente a la elección antes y después de su celebración; deben abstenerse de mantener correspondencia, el uso de teléfonos o cualquier otro medio de comunicación con personas ajenas a este proceso, además de que no pueden recibir prensa de cualquier tipo, escuchar programas radiofónicos o seguir retransmisiones televisivas. Si llegaran a violar el secreto, el castigo sería la excomunión automática.

 

En procesión

Una vez que se han celebrado las exequias del difunto Papa, los cardenales electores se reúnen en la Basílica de San Pedro para participar en una solemne celebración eucarística con la misa votiva (término que alude a que se trata de una misa con un fin concreto) Pro eligiendo Papa. A continuación, en solemne procesión, desde la Capilla Paulina del Palacio Apostólico, invocando con el canto del Veni Creator la asistencia del Espíritu Santo, se dirigen a la Capilla Sixtina, donde prestan juramento.

Es el momento de que todas las personas ajenas al cónclave -la junta de cardenales reunidos para elegir Papa- abandonen la Capilla Sixtina, incluidos el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, que ha pronunciado el extra omnes (expresión con la que se da comienzo al cónclave), y el eclesiástico designado para las meditaciones de los cardenales electores. Entonces el cardenal decano interroga a los presentes sobre si ya se puede dar inicio a la elección o si, por el contrario, es necesario que aclare alguna duda sobre las normas. Esta parte del proceso es la que se sigue con la máxima expectación a nivel mundial, todos los ojos están pendientes de lo que no se ve y no cesan en el mundo exterior las especulaciones sobre el continente de origen del próximo Papa o los nombres de los posibles candidatos con mayores probabilidades de resultar electos.

La elección se realiza por escrutinio (por conteo de los votos) y se requieren dos tercios para que tenga validez la elección del Papa. Si la votación empieza por la tarde, ese día solo se efectuará un escrutinio, y en los días sucesivos se celebran dos votaciones tanto en la mañana como en la tarde.

El procedimiento se desarrolla en tres fases; pre-escrutinio, escrutinio verdadero y el post-escrutinio.

En el pre-escrutinio los llamados ceremonieros preparan y distribuyen las papeletas (entre dos y tres por elector). Por medio de un sorteo público se eligen, entre todos los cardenales, tres escrutadores, tres encargados de recoger los votos de los enfermos y tres revisores.

 

Caligrafía irreconocible

La papeleta es de forma rectangular y se dobla por la mitad. En su parte superior dice: "Eligo in Summum Pontificem". Y en la parte inferior es donde se escribe el nombre del elegido, "con la caligrafía lo más irreconocible posible".

El escrutinio verdadero arranca cuando las papeletas se han introducido en la urna, se mezclan y empieza el recuento de los votos.

Antes cada cardenal, por orden de procedencia, lleva la papeleta al altar y pronuncia el siguiente juramento: "Pongo por testigo a Cristo Señor, el cual me juzgará, de que doy mi voto a quien, en presencia de Dios, creo que debe ser elegido". Deposita la papeleta en el plato y con éste la introduce en la urna. Se inclina ante el altar y vuelve a su sitio.

El llamado primer escrutador mueve la urna varias veces y el último escrutador empieza a contarlas, colocándolas en otro recipiente vacío. En el caso de que no coincidieran el número de las papeletas y el de electores, se quemarían todas y se daría paso a una segunda votación.

Sentados frente al altar, los escrutadores empiezan su labor. El primero de ellos abre una papeleta, la lee y se la pasa al segundo y éste a su vez al tercero, quien lee en voz alta el nombre escrito y lo anota. Cuando ha terminado el escrutinio, suman los votos obtenidos por cada uno de los nombres. Según van leyendo las papeletas, las perforan con una aguja justo donde se encuentra escrita la palabra "eligo" y las insertan en un hilo con un nudo. Después los escrutadores las queman.

Si ningún nombre aglutina los dos tercios de los votos en esa votación, el Papa no ha sido elegido y se procedería a una segunda votación. En caso contrario, la elección del Papa es canónicamente válida. El cardenal camarlengo redacta un escrito en el que declara el resultado de cada votación y después se le entrega al Papa y se conserva cerrado en un sobre sellado, que no puede ser abierto a no ser que él lo permita.

"¿Aceptas tu elección canónica para Sumo Pontífice?". Una vez que, en nombre de todo el colegio de los electores, el cardenal decano le solicita su consentimiento al elegido, y el nuevo Papa da su aceptación, finaliza el cónclave que ha mantenido concentrada la atención tanto de creyentes como de no creyentes. Antes el Papa que toma el testigo de la Iglesia elige su nombre, y el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias levanta acta.

En teoría, cualquier varón bautizado y mayor de edad puede ser elegido. En caso de que no tuviera carácter episcopal, antes de anunciar su elección se le ordenaría obispo.

 

'Habemus Papam'

Tras las felicitaciones por parte del resto de los cardenales, es necesario atender todos los detalles, entre ellos la vestimenta del nuevo Papa; el sastre papal tiene alistadas prendas de diversas tallas pero siempre son necesarios los retoques. Por fin llega el momento de que el pueblo conozca la buena nueva; de boca del primero de los cardenales diáconos se hace el ansiado anuncio: "¡Annuntio vobis gaudium magnum... habemus papam! (¡Les anuncio a ustedes con gran gozo... tenemos Papa!".

Por fin, tras pronunciar sus primeras palabras como Sumo Pontífice, el nuevo Papa imparte la bendición Urbi et Orbi (para la ciudad y el mundo) desde el balcón de la Basílica Vaticana. Se inicia así un nuevo papado, la continuación del primado de Pedro, una sucesión ininterrumpida desde el principio de la Iglesia.

 

 

 

Títulos del Papa

Como explica el presbítero Pablo Arce Gargollo, Papa "es el nombre con el que se designa de forma ordinaria al Romano Pontífice, el sucesor de Pedro en la sede episcopal de Roma y en el primado respecto a la Iglesia Universal, de la que es cabeza visible y garantía de su unidad".

Otro de los títulos que recibe es el de Sumo Pontífice: "Sumo sacerdote, que tiene en su poder todos los poderes espirituales con que Cristo enriqueció a su Iglesia". Y otros son: Primado de la Iglesia universal" Obispo de la Iglesia Católica, Obispo de los obispos, Patriarca de Occidente, Primado de Italia, Metropolita de la Provincia Romana, Obispo de Roma y Siervo de los siervos de Dios. Y no hay que olvidar que también es el soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano.

 

¿Cuál es el papel del Papa?

El Papa, explica el presbítero doctor Pablo Arce Gargollo, tiene el poder máximo y supremo en la Iglesia, la autoridad y el mando, es decir, el primado, el primer puesto en toda la jerarquía eclesiástica, como se definió en el Concilio Vaticano I.

Y este primado le viene directamente del mismo Cristo, y por este origen divino, tal y como demuestra la historia de la Iglesia, todos los obispos reconocieron la autoridad del Romano Pontífice, al cual consultaban sus dudas, apelaban en sus discusiones y obedecían en sus mandatos.

La autoridad papal  es ordinaria, plena, universal y suprema, y se puede considerar desde tres puntos de vista: desde el doctrinal, como supremo maestro, sacerdotal, como el Sumo Pontífice, y desde el pastoral, como Supremo Pastor y jefe de la iglesia.

No se debe olvidar la infalibilidad del Papa: cuando propone a los fieles una verdad de fe o declara una regla de moral, no puede equivocarse. Es infalible cuando enseña una cosa referente al dogma o moral cristianos, se dirige a la Iglesia universal y habla en su calidad de Maestro Supremo de la cristiandad.

 

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December 2009

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